El Tiempo

 

 

 

          Imposible calcular el tiempo que permanecimos juntos ante aquella visión espeluznante, ajena al conocimiento de la mayoría de los seres humanos; decadencia  de éste Reino humano esclavizados a las energías destructivas del gobernador del mundo. La Vida: Luz de sus Almas subyugadas al poder de la maldad por transgredir sus Mandamientos y Enseñanzas Eternas de la Verdad. Disfrutando de la vida en la tierra; encerrados por infinidad de enfermedades sujetos a las pastillas de los médicos en sus tratamientos, mientras consigan todavía mantenerse en píe antes de pasar al hospital y acabar sus Vidas en la desesperación de no saber para qué nacieron en el Planeta. ¡Qué adversidades para las Almas humanas!

 

        Es pavoroso escuchar a mis hermanos de la tierra -aunque para ellos era su peor enemigo- cómo defendían las tinieblas del mal del mundo por medio de sus pensamientos y sus lenguas, dando infinidad de razones para demostrar que el equivocado era yo. No valía lo más sensato, juicioso, reflexivo; absorto en su forma de andar en su vida preocupado por su subsistencia. Al igual las personas religiosas-cristianas imbuidas en sus oscuridades, eran incapaces de comprender que el Padre eterno de la Humanidad les concediese algún don para él y sus semejantes para andar con cordura sobre el plano terrestre. Otros dejándose llevar por una Luz que no era suya, eran incapaces de vislumbrar la realidad que vivían cada día. La luz dominante de los seres de maldad de las regiones celestes, robándolas a los seres de la tierra, se presentaba como espíritus benefactores y éstos con poderes sobre los humanos, despreciaban a sus hermanos porque ellos eran superiores.

 

Tampoco se paraban a escuchar a sus almas y a sus Espíritu -prócer- para  escuchar la discreción de la Sabiduría de sus Espíritus. Éstos tampoco respetaban la obra de sus Espíritus que apartaban por un tiempo a estos vampiros del espacio, -para que sus almas libres del usurpador sideral-, admitieran la realidad del conocimiento de sus almas, que es imposible alcanzar esa luz de la noche a la mañana, sin ningún sacrificio de su Ego para apartarla de su materia. El Ego, -siempre perturbador del alma- emancipado como un pavo Real la dejaba en libertad para que admitiera todas las conveniencias que llegaran a la mente del alma en la materia.

 

       Volvamos a nuestro lugar de origen -dijo el Ser-

 

      La Morada en la cuál estábamos se alejaba de aquella monstruosidad atroz que obligaban a los seres humanos a vivir de la aberración para la cual no había sido creado.

 

      En el alejamiento no sentía ningún movimiento como así mismo en la aproximación al lugar que sólo el Ser sabía: Su Morada -pensé-. Él me miraba con sus impresionantes ojos llenos de bondad. Estaba majestuosamente sentado tras su mesa mirándome, invitando a sentarme de nuevo. Le veía escribir sobre sus papiros. La Luz de la Paz salía de sus manos sujetando la estilizada pluma que lentamente se deslizaba sobre el pergamino. En ningún momento sentí la curiosidad, lo cual me alegró sobremanera. Miré hacia afuera atrayéndome la luz rosada que se observaba desde nuestro lugar: No me atreví ni a levantarme ni preguntarle por el acontecimiento más inmediato. Sabía que Él me escuchaba sin mover su cuerpo para nada. Sus gestos permanecían inalterables. Me estaba olvidando que sólo concernían a los humanos.

 

      Como sabes Cristo habló de las energías que habían en el Planeta; una pertenecen al mundo que dominan a los seres humanos. Siempre has luchado en contra de ellas y tus virtudes las han retirado de tú Alma y cuerpo físico, devolviéndote las energías robadas y tú Espíritu las ha transmutado a la Luz de la Verdad. Ahora las ha visto en toda la extensión y el odio las envuelven. La otra, es la Luz de la Vida y los humanos sujetos a las tinieblas la rechazan, olvidándose de purificar las virtudes llenando sus Almas de la Luz de la Vida infundidas para desplegar la potencia de sus almas.  Como has visto sólo el Espíritu es el poseedor de los dones que han alcanzado en millones de existencias y su mayor júbilo es entregarle a su alma uno para alcanzar en la tierra y protegerlos en contra de los enemigos de la Humanidad. 

 

      Los seres humanos no viven con el compromiso y la Sabiduría de su “Ser”: Juiciosamente humanos e influidos también por la ciencia del hombre -alejados de su ser- confunden hoy en día al Amor divino con el ardor del acto sexual del tiempo vivido como reptiles y mamíferos: Sus cerebros ancestrales que subsisten desde hace miles de millones de años hasta el presente, no respetan la pretensión animal que se unen en aras de procreación sino de una manera desquiciada, sujetos a las energías de la lujuria ((Placer) apoderándose de todos los poros de su cuerpo físico. 

 

      Los Espíritus los han observados; estudiados; analizados; examinados y se les aparecen innumerables veces en sus sueños, despertándose al día siguiente creyendo en la fantasía de los ensueños. Increíbles las sucesiones de soledades, angustias, desamparos, desasosiegos, para que encuentren su Verdad; atemorizados por los yo-es de sus Egos van a visitar a los especialistas y éstos les engañan con su ciencia de hombres dejándolos en las tinieblas.

 

      Los humanos deben entender que la materia se creó para que el alma fuera la única habitante de ella. Alcanzar la fuerza del Amor divino adherida a su Espíritu, obteniendo las esferas celestes en la cual mora su Espíritu.

 

      Esta es la sinopsis que debes meditar, aunque las sepas, para llegar a los corazones de tus hermanos de creación en ese Planeta atrasado, convertido por las mentes de los humanos en un infierno para las materias y sus almas en ellas.

 

     No le quitaba mis ojos de su rostro ahora resplandeciente, extendiendo su mano me  entregó el papiro que su divina mano entalló. Todo su “Ser” radiante observaba mi lectura. Sin embargo me fijaba en las palabras doradas de una belleza inesperada, intensiva. Alcé mis ojos sin darme cuenta la transformación de mi materia en esos momentos. El papiro seguía entre mis manos ahora brillantes, les presto atención estando lisas, sin ninguna marca en la línea de en ellas. De repente el papiro se convirtió en una bola de Luz dorada que penetró en mi mente.

 

    Cuando despiertes en tu materia la Memoria de tú alma te hará recordar estos momentos vividos conmigo. Esa Luz en ti te vigorizará para hacer frente a las circunstancias menos esperadas por las astucias del gobernador del mundo que recluye a la tierra y a tus hermanos. Se levantó con esa irradiación luminosa e inmediatamente hice lo mismo, acercándose a lo que entendía la puerta del recinto que nos encontrábamos. Sentí en mi mente su Palabra: Acércate. Me situé a su lado levantando su mano al espacio.