De Nuevo

 

 

 

     De nuevo elevo mis ojos a la Galaxia buscando Constelaciones que guardo en mi Memoria de la anterior forma de conocimientos astronómicos. Son totalmente distintas. Mis ojos han cambiado. Ahora ellos miran por medio de la memoria de mi Alma-Espíritu. No se cuantas dimensiones poseen ahora, aunque intuyo una sola: La mente de mi Alma y Espíritu. Lógicamente despertará a nuevas experiencias que acumularé como conocimientos de mi Espíritu. La lógica, hija de la Inteligencia del Ego en el Planeta atrasado siempre estaba asustadiza, hasta que poco a poco se incorporó al Entendimiento del Alma: Su Inteligencia.

 

La lógica humana negaba por su temor la más pequeña Verdad, apoyando las energías oscuras de quienes fueran por cobardía. No obstante la lógica humana del Entendimiento del Alma lo admitía todo hasta que pasado un poco de tiempo rechazaba lo que entendía por bueno y era malo y viceversa.

 

     Aquí Reina la Paz que se puede apreciar en lo físico como fuerza del mundo de este Planeta. En la tierra se sentía el temor y el miedo sin motivo aparente. Aquí, no. Aquí está la Paz flotando en el medio ambiente. Viendo esta inmensidad estoy para aprender. Por lo tanto la Virtud de la Paciencia que tanta Luz abrazó en mi Alma al comprender las astucias de las energías del mundo, que fueron superiores a mí, (miles de años), hasta que la Luz del Cristo planetario (En esta existencia) protegía  mis Virtudes (en mi plano terrestre) a los años me concedió una Esencia de Luz (don) que la multipliqué, para profundizar en los seres humanos viendo en sus ojos, los dominantes de su materia, esclavizada a las energías del mundo.

 

     Ahora en el mundo de este Planeta estará como Guía  para continuar enseñando con su Luz en el Camino de la Verdad y de la Vida, para que sus moradores continúen aprendiendo de la Sabiduría de lo Creado, comprendiendo esta Paz y la Naturaleza del Amor divino. La lucidez para percibir el espacio natural; no existe ninguna contaminación porque lo que respiro lo veo: El éter de la vida que alimenta a  cuanto coexiste hasta donde alcanza mi mirada.  Bueno, me sentaré de nuevo bajo el eucalipto. No sé si será verano, porque me encuentro muy bien: sin calor ni frío. Desde aquí veo el valle y las estrellas protegidas por la atmosférica naranja. Sin darme cuenta entré en el sueño.

 

     De cuclillas en un recinto humilde frente a una vetusta mesa de mármol, sostenida por cuatro soportes de madera de una procedencia en ese momento inconcebible. El suelo es de arena, -partículas disgregadas brillantes- iluminando el espacio al tablero.  Frente a el, se encontraba un anciano con barba y pelo blanco; grandes ojos azules. Me quedé sorprendido al verle pero él no mostró ninguna reacción o gesto al observar mi cara y escuetamente dijo: Gracias por venir a visitarme. Atónito al escuchar sus palabras. Su voz profunda llenaba mi alma de paz y alegría, sin embargo no dejé de pensar que me conocía. Vestía una túnica blanca que resplandecía por la fuerza que exteriorizaba su cuerpo físico.

 

Mi memoria nada me decía de reconocerle, su presencia imposible olvidar, además su voz parsimoniosa increíble desconocer. A mi mente llegaban infinidad de preguntas por lo que deduje que sería la mente del Ego; la clarividencia de mi alma: Su memoria, sólo haría una pregunta. El cúmulo de interrogaciones procedía del Ego asustadizo, impresionable, emotivo. Delante de su semblante transmitía una gran personalidad por la sabiduría que reflejaban sus ojos de una gran profundidad y serenidad; sensibilidad y estoicismo. Apoyaba sus brazos sobre la mesa dejando a la vista sus grandes manos de una fortaleza sorprendente y portaba una pluma de ave que dejó descansar sobre un papel o más bien papiro. Me fijé en sus píes los cuales no llevaban ninguna clase de zapatos o sandalias. Estaban descalzos sobre la radiante arenilla.

 

   ¿Dónde me encuentro? –Pensé- y recogiendo mi pregunta por la expresión de sus ojos, dijo: Esta experiencia que estás viviendo, es como consecuencia de la lucha que llevas en el Planeta atrasado en el cual vives, para fortalecerte por los conocimientos adquiridos y tú mente lo recordarás cuando vuelvas a la tierra.

 

    Entonces se levantó y empezó a caminar hacia lo que entendí una puerta. No era tal sino una oquedad al desaparecer el muro que veía antes. Entonces me llamo. Fui hacia él extendiendo su brazo al entorno. Miré la dirección de su mano abierta observando la tierra. ¡Es la tierra!

 

  ¿Qué lugar es este? -me pregunté-

 

    En este momento, estás en una morada en los espacios siderales, donde las almas que desencarnan viven una y otra vez los momentos que sus materias han cometido errores, negligencias o pecados en contra de sus hermanos en los Planetas atrasados y, por tanto en contra de sus almas. La tierra la estás viendo ahora con los ojos de tu Ego. Prepárate, porque dentro de un momento  prestarás atención con los ojos de tú alma.

 

   No le quitaba ojos al Planeta, sentía que algo riguroso iba a ocurrir. Poco a poco veía en penumbras al Planeta hasta el extremo que la cerrazón lo fue cubriendo, no lo veía, las tinieblas iban en aumento y las advertía acercarse a los Planetas que permanecían próximos a la tierra. Era como un mar de nubes en una tempestad, se desplazaban de un lugar a otros sin cesar, envolviendo la tierra que desapareció. Sentía un terror espeluznante. El Ser que me acompañaba me dijo: “Mantén la Paz”.

 

   Cuarenta años de luchas -días y noches- para liberarme de esas energías terribles que mantienen sus cuerpos terroríficos, esclavizando a los seres humanos para robarles las energías vitales de sus mundos reproductores (Vitales) y la Luz de sus almas, para transmutarlas en energías del mal, para destruirlos. ¡Qué astucia!

 

     Sentía misericordia por mis hermanos. La visión terrorífica de lo que estaba ocurriendo en la tierra, mucho más grave del espanto de lo que ellos suponían vivían sus almas sujetas al Ego de sus materias, tiranizadas a esas horrendas negruras haciéndoles creer que ellos existen y disfrutan de las existencias de sus vidas.

 

   -Ahora comprendes mejor la coexistencia de tus cuarenta años en un Planeta atrasado, para fortalecer el alma desarrollando tus Virtudes, al mismo tiempo que has dejado en cada uno de ellos tu impronta de la Verdad, experimentada en tus luchas para apartar las energías (que estás observando) del mundo, y dentro de los mundos  de tu cuerpo físico, y de todas aquellas almas que se han cruzado en tu camino dejando libres a sus almas, padeciendo las venganzas de las Entidades siniestras.

 

   El Amor desinteresado, del bien por el bien mismo, para  estar al tanto del alma sólo se alcanza con las Virtudes, porque éstas enseñan el Conocimiento del alma y la Sabiduría del Espíritu. El Amor primero es Conocimiento, después: Sabiduría y Justicia. La misma Luz de la Vida se engrandece cuando hace su Voluntad y más aún cuando se es consciente del Entendimiento del alma (Su Inteligencia) porque no existen los impedimentos (las dudas), que tanto atrasan al ser humano, por no querer aprender de la inteligencia y Sabiduría de sus hermanos más adelantados, en la evolución de sus almas y Espíritus.

 

   La ignorancia en la cual viven los seres humanos en la tierra es inconsciente de la protección divina, de las energías ocultas (que estás viendo) para que sólo sean probados (en la evolución de sus almas) no más allá de sus fuerzas. Ésta es una Ley que el Creador ha impuesto en la tierra, para que sus hijos (La Humanidad) se perfeccionen y encuentren su Camino. Porque si el mal (que los gobiernan) destruyó la materia del Cristo planetario por hacer la Voluntad del Padre eterno, al apartarse de Él (su misión en la tierra) ¿qué no haría con los seres humanos para destruirlos en un parpadeo de sus ojos? Como vas comprobando día a día en la tierra, la Humanidad está muy atrasada del conocimiento de sí mismo.

 

   Le escuchaba atentamente protegido por su áurea originaria, para impedir que las energías del mundo se desplazasen al lugar en el cual me encontraba, al habitar en mí alma impregnadas vestigios de las maldades del mundo, presenciándolas desde hacía un largo espacio de tiempo. También lo observaba detalladamente (no se porqué creí que era un anciano) para aprender de su actitud (una formidable personalidad) alcanzada en sus preexistencias, realizando la labor para su Espíritu y por tanto para el Padre de la Creación. Esa es la mayor expresión de darle las gracias por haberlo creado, (hace miles de millones de años), hasta convertirse en lo que es y veo. Presagio en alguna circunstancia se transmutará a su Espíritu y me voy a llevar una grandiosa sorpresa, aunque tengo el antecedente de mi hermana en aquella experiencia de la visita al Planeta desconocido. Él no quitaba ojos a las energías de la maldad.

 

   De repente me sobrevino una angustia, -le pregunté- Pienso en mi materia en la tierra…no me dejó terminar.

 

     Ella está bien acompaña y protegida para que tú hagas estos viajes extraterrestres para fortalecer los conocimientos adquiridos hasta ahora.

 

    Empecé a darme cuenta que la estancia en la cual me encontraba, se trasladaba de la proximidad de las energías del mundo a un lugar indeterminado, más protegida de esos bríos de las tinieblas para mayor seguridad. El medio empezó a  cambiar por una potente Luz metalizada, que envolvía el espacio en el cual estábamos. Tenía la impresión de permanecer dentro de una bóveda celeste indescriptible. De nuevo sentía que ocupábamos el lugar anterior, al aproximarse a las oscuridades del mundo. No quería perderme nada, en absoluto, de lo que pudiera aprender. Protegido por esa inmensa bóveda sentía la curiosidad de preguntar, pero no iba a caer en la tentación de la curiosidad. El tiempo es el dueño de nuestras vidas, lo que no aprendes ahora, lo será en un futuro próximo, lo primoroso es que el Alma lo admita sin la menor duda. Dado que, los acontecimientos vividos por algunas o varias experiencias diferentes (en el fondo es la misma instrucción), entonces sí, el Alma está conferida para recibirlo.

 

   De vez en cuando el Ser me miraba, girando su cabeza descansando sus ojos en los míos, cerciorándome  que escuchaba mis pensamientos. Sus ojos brillaban con infinidad de luces de impensables colores. Con unos pasos elegantes volvió a sentarse en su mesa. Me quedé de píe observando la celeste bóveda, al mismo tiempo giré la cabeza para mirarle. Con un gesto aristocrático me invitó a sentarme otra vez frente a Él. Empezó a escribir sobre el papiro. Dejó la pluma sobre la mesa y me miró con una formidable Humildad. Levantó los ojos mirando por encima de mi cabeza hacia el exterior. Giré la cabeza en la dirección, para no perder de vista y veía un resplandor anaranjado rojizo. De nuevo se puso en píe con una regia majestad acercándose para observar la refulgencia, me llamó y me puse a su lado. Habían desaparecido las inmensas sombras cubriéndolas esa energía roja.

 

La bóveda de color metal noble o precioso permanecía igual sin inmutarse. Recordaba mis luchas en la tierra para apartar de las personas esas energías malignas -lujuriosas- que las sujetaban en su mundo sexual-emocional, sexual-afectivo, llamándolas amor pasional. El Ser que me acompañaba me miró de nuevo ratificando mis pensamientos. El Ser me dijo: Observa. La bóveda comenzó a transmutarse en una extensión de Seres (imposible la longitud que tenían) con unas impresionantes espadas, sin moverse del sitio; persistían la posición anterior. Las energías rojas y negras (ahora sí las veía) se  aglutinaron alrededor de la protonosfera de la tierra. ¿Cómo describir la visión de estos seres que protegen los espacios infinitos?  -pienso-. Ahora recuerdo la enunciación que hacía Saulo de Tarso (Pablo) cuando decía: “Mi lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra las potestades de lo alto, los seres de maldad de las regiones celestes, etc”. Ahí estaban frente a mí con toda su malignidad.

 

Éste es el mundo, cuando Cristo dijo: “Mi Reino no es de este mundo” “El mundo pasará y Mis Palabras permanecerán para siempre” “Los mansos de corazón tendrán la tierra por heredad” y más aún: “La tierra y el mundo pasarán pero mis Palabras se permanecerán para siempre” ¿Quién iba a pensar que los vería en toda su magnitud? Desde luego imposible olvidar estas manifestaciones extraterrestres, porque están grabadas en la Memoria de mi alma, en mi Entendimiento y al instante en mi Voluntad. La potencia que me une a este ser que me acompaña, para aprender más y mejor de la Verdad y de la Vida.