Las Calumnias 2

La Mentira 3



 “Mientras unos permiten que el mundo, viva de ellas/ellos, otros aprenden de el”


También los hay que llevados por su Orgullo y Soberbia monta en cólera rompiendo lo que encuentra en su camino dentro de la casa. Termina pegando a quién se ponga en su vista. No mira si son sus hijos o su esposa, es un cobarde.


Todos guardan en silencio; su casa es un gobierno dictatorial, pero en la calle es la mujer o el hombre más amable que se pueda conocer. Incluso hace obras de caridad para esconder su imagen de cínico. Del/la mentiroso se pueden escribir 7 u 8 libros. Lo importante es saber que le/la mueve, viéndose en el teatro del mundo. No engañarse, ni falsear, traicionar, tergiversar porque abandona a su Alma.


La Sinceridad es el mejor maestro para evitar todas las astucias del mal del mundo y liberarse de las impregnaciones ennegreciendo el Alma, que nos visitan cada vez que tomamos materias en estos Planetas atrasados, para evolucionar. Si vivimos en este es porque no lo hemos superado. Este curso lo tenemos atragantado. Si seguimos a Siddhartha (Buda) escuchamos que son necesarias las Virtudes. Si son los maestros chinos: Lao-Tsé, Confucio, etc, vemos que enseñan lo mismo.


Si aprendemos de Saint Germain, con los diferentes rayos, nos enseña que antes él dijo: “Debéis encontraros a vosotros mismos para que el Espíritu portador de los rayos de la purificación, atienda a sus almas en cualquier bien que améis hacer. Incluso darle vida a una planta”: Jamás dijo: Yo Soy sino “Soy”. No se pueden tener en el Alma todas las energías del mundo que venimos llamando emocionales, en los sótanos de nuestro edificio y situarnos en la planta 15, para enviar ese bien. No sale más allá de nuestras narices.


El trabajo que emplean es el de la utopía y ésta no tiene poder desde el Ego, ni siquiera con la imaginación del Alma. Y por último fue el Cristo planetario (todos los enviados sujetos a Él; también los Hermanos mayores llámenles por algunos, extraterrestres) sin las Virtudes, tampoco podrán crearse cuerpos celestiales. “Cuando la lucha de una mujer, un hombre comienza dentro de sí, esa/e mujer/hombre valen algo”. Robert Browning.