Reflexiones 2



“El mundo de las emociones” 7

 

Reflexión del capítulo anterior. (La Mentira 2)

 

    Hagamos un alto en el camino después de leer tantas palabras emocionales; las Entidades que gobiernan en el mundo invisible, pero transparentes a los ojos y oídos que habitan en los seres humanos.

 

Como dice Confucio: “para propagar la Virtud por el mundo, hace falta primero gobernar el propio país. Para gobernar el propio país, hace falta gobernar la propia familia. Para gobernar la propia familia, hace falta primero regular el propio cuerpo mediante la preparación moral. Para regular el propio cuerpo, hace falta regular la propia mente. Para regular la mente hace falta ser sincero. Para ser sincero hace falta aumentar los conocimientos”

 

      Las Virtudes son las “luces” de la Vida: el Amor; conocimientos en el alma; Sabiduría y Justicia en el alma y en el Espíritu (Os he Creado a imagen y semejanza mía); El mal que visita el Planeta de su Submundo, cumple con su misión hasta llegar a viejas/os, sin enfermar, sólo unas tonterías de molestia. Sin embargo el bien, que se vende al mal, recogerá todos los dolores que han provocado a sus hermanos. (Estoy cansado de verlo). Incluso una vejez prematura. Una vez muerta/o, continúa el calvario para su alma y va a  servirle en el astral a las Entidades de las que se benefició en la tierra.

 

     Podemos darle la razón a Confucio: para regular la mente hace falta la “Sinceridad”. El conocimiento que admite el alma de la Sinceridad, lo ha aprendido en existencias pretéritas porque en cada momento (en sus relaciones familiares, sociales, etc.) comprende que “miente”. La Virtud le está haciendo sentir que está mintiendo. Debe respetarse por encima de cualquier circunstancia de su Vida si no lo hace está traicionándose. La mente regula su cuerpo físico, porque su Comprensión del bien aprendido y recordado por sus Virtudes le fortalece el alma con la “Luz” de la Vida, alejando de su materia, las energías intrusas (Ego); ¿cómo transforma el hipócrita a una mujer u hombre bueno? (Cap. 2) que le acarrea infinidad de enfermedades síquicas, físicas; sicosomáticas y por ende sufrimientos del alma.

 

     El artículo anterior lo dediqué a los impedimentos. Éstos hacen el mismo trabajo, “del qué dirán”. No se desarrolla el amor a la familia; al trabajo; al bien general; (esto es lo que tengo), pues desde ahí voy a construir mi Bien o mí Amor por lo que hago, por mí mismo.

 

    Complicado lo tiene el Libre pensador para sembrar la Virtud por el mundo que conocemos, donde reina el interés, el egoísmo, la ambición y la codicia. Mientras estoy escribiendo este artículo han muerto 10 criaturas de hambre y enfermedad. La mentira es la otra emperatriz del mundo qué  esclaviza a las anteriores. Así pues, mejor que cada cual busque su Verdad, empezando por la Sinceridad, la Paciencia, la Comprensión, el Perdón y la Humildad.

 

    “Ni el arte ni la Sabiduría son asequibles si uno no ha aprendido” Demócrito.