El Espía


“El mundo de las emociones”  6

 

Continúa la Mentira 1

 

“Quién pretende llegar a un sitio determinado, emprenda un sólo camino y déjese de tantear muchos a un tiempo. Pues esto último no es caminar, sino andar vagabundo” Séneca.

 

      Voy a poner un ejemplo material para comprender mejor al “espía” creador de la maldad. Digamos que soy familiar de una persona que la quiero robar. Cuando llega la ocasión hago una copia de la llave de su casa. Sé perfectamente sus horarios para entrar en su casa sin que nadie lo sepa. Aprovecho la ocasión que no está para entrar y dejarle la basura (mierda=argot del mal) cuando llega a su casa ve un par de bolsas de inmundicia en su recibidor. Pero, ¿qué es esto? ¿Quién ha entrado en mi casa? La desazón invade su alma hasta ponerse mala. Empezará a llamar por tfno a su marido, su hermana, etc. Va comentando lo ocurrido hasta que alguien le dice: cambia la llave inmediatamente. El espía ya se enteró. Enseguida se dirige a la casa para enterarse de primera mano, de lo ocurrido. También la aconsejará, lo mejor cambiar la llave. Por dentro se está divirtiendo porque sabe que ella no se va a enterar dejándole la preocupación de lo que pueda suceder en un futuro más próximo.

 

    También hay otro personaje nacido del “capricho” y es el espía espiritual. Esa/ese curiosa/so, que no pierde detalle (tiene mente fotográfica) de lo que le rodea a la persona; se quiere enterar de todo: su vida y hacienda. Entra en la interpretación de la chismosa/so. Quiere saber hasta qué desayuna y si su interés es otra/o persona del entorno del o la que conoce, no dejará de preguntarle. La/él delator/a es más peligrosa/so que el calumniador. Es esclavo de todas las energías incluyendo al ladrón. Aprovecha la amistad para tener la puerta de la casa abierta, como familiar que es o una amiga/o más. El confidente espiritual (no quiero hablar de la Entidad) utiliza todos los medios necesarios (incluido internet) para desprestigiar a alguien, no con su calumnia sobre la persona, sino lo que hace su víctima. Se procura conocerle sino manda a alguien para que le haga el trabajo de la información: El espía.

 

    También está el supuesto amor del “Ego”-ista: el Amor propio, el que utiliza la palabra “querer” del Ego. Según las circunstancias, entre las más graves entonces dice: con lo que te amo me haces esto…cuando lo pierda/e: no puedo vivir sin su amor…etc. El yo-es del Ego: afectivo, quiere quedarse bien delante de las personas. Su Rencor no lo manifiesta, lo guarda para su venganza.

 

    “Le envidia y el odio siempre van unidos. Se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo fin” Jean de la Bruyère.