Las Apariencias

Parece que no hemos adelantado en el conocimiento de nosotros mismos, pero el Alma que ve y lee a través de nuestros ojos se siente con mayor fuerza para luchar

“El mundo de las emociones” 6

 

 

-La Mentira- 1


    Prevalecen “las apariencias”: el qué dirán, están por encima de las Virtudes y por tanto de la Verdad.

 

No existe fracaso para los que caminan con Sinceridad y firmeza hacia el gran “Ideal”.

 

     Parece que no hemos adelantado en el conocimiento de nosotros mismos, pero el Alma que ve y lee a través de nuestros ojos se siente con mayor fuerza para luchar en contra de las energías robadas, porque la Luz que recibe la predispone a la lucha para defender a su materia. Cuando sintamos algún temor en la realización de un Bien, ahí se encuentra el qué dirán.

 

Si debemos ir a ver a un enfermo  y, lo dejamos para otro día, ahí se encuentra el egoísmo. Si quedamos con una persona para escuchar qué le sucede y nos llaman para algún negocio, disculpándonos porque el otro es más importante, ahí nos mueve el interés. El Orgullo, la Soberbia y la Ira nacen de la mentira: la persona vive acomplejada. La Vanidad es la más débil de las energías del Ego, ella/él mismo está rodeada/do de temor.

 

También la gobierna el interés; éste actúa aconsejándola/le para su proyecto más inmediato. Generalmente está bien parecida/do; es muy voluble, a una simple palabra que adorna su figura abre los brazos aceptando la gracia con una gran sonrisa. La vanidad cuando mira a otra persona, le echa un simple vistazo y sabe cuánto dinero se ha gastado en su ropa: el interés. Sólo busca su beneficio. Se rodea de personas -más inteligentes que ella/él y más pudientes- para utilizarlas en lo que espera deba conseguir de la vida -dice- no, el mundo. Sin darse cuenta al final se ve manipulada porque las otras/os son más inteligentes que ella/él. También las/los hay, encuentran un gran enlace; una carrera artística; etc.

 

No son muy constantes llegándoles el fracaso social o viven permanentemente en esa soledad interior, encaminando la droga o alcoholismo. A estos actores los conocemos a simple vista, sólo con mirarles a los ojos sabemos con quiénes estamos hablando. Si  todas las energías de las cuáles hemos hablado hasta ahora, son perfectamente reconocibles por nuestros ojos, es una pérdida de tiempo entrar en una conversación a no ser que estemos intentando despertarles a su propio conocimiento. Pero  nunca entrar en sentimentalismos ni emociones de víctimas, porque los culpables (generalmente) siempre son las/los otros, nunca ellas /ellos. “Existir en cambiar, cambiar es madurar, madurar es creación sin fin” Henri Bergson

 

El Espía