La Energía



Capacidad de un cuerpo o sistema para producir un trabajo, dice la Física. Según la Real Academia Española habla de la energía como eficacia, fuerza, poder//Fuerza de Voluntad o de carácter.


Debemos comprender: la energía se siente cuando hay un cuerpo físico o un sistema mecánico. Realizado este pequeño preámbulo, hablemos de las energías en el cuerpo físico. A lo largo de estos artículos emocionales, hemos nombrado la energía, como instrumento para la mentira, la hipocresía, la calumnia, el interés y la traición…….etc. Muchas veces decimos, me encuentro cansado: no tengo energías.


Estoy reventado, cuando se trabaja mucho. Pero, en cuántas ocasiones decimos también: sino he hecho nada y estoy fatigado, sin fuerzas. El humano recibe la energía por medio de su sistema reproductor: el mundo sexual. El ser humano similar que el anterior, la recibe por el mismo mundo, sin embargo además recoge las fuerzas (energías) de las Virtudes en su Ser.


Podemos estar en una playa disfrutando de la calma, no hay viento y sentimos calor. No se mueve ni una hoja, si hay naturaleza. Pero decimos: Padre envíanos la brisa para soportar este calor. Si creemos en lo que pedimos, al poco tiempo la brisa nos baña el cuerpo con ese aire suave y fresco durante un largo tiempo. ¿Quiénes escuchan? ¿La brisa o la energía? A ninguna de las dos las vemos, pero aparecen porque las hemos pedido. Llegaremos a la conclusión que la energía está al servicio de la naturaleza.


No podemos presumir de ello, con nuestros familiares y amigos porque es la propia evolución. De igual manera tampoco vemos las energías en nuestro cuerpo físico, ni a la Entidad que en nosotros hay, (no tendremos la clarividencia, por ahora) moviéndonos el interés de los yo-es de nuestros Egos. Cristo enseñó: “No serás probado más allá de tus fuerzas”. Todas las circunstancias que estemos viviendo para nuestras fuerzas, tienen la capacidad para soportarlas, comprenderlas y aprender de ellas.


Entonces la Paz de nuevo viene a nuestra alma porque hemos aprehendido y recogemos la Luz (energía) de la prueba pasada. Las personas sufren sin necesidad casi toda una vida, porque no se paran a pensar, ¿dónde está la solución? Quizás la encuentre en un supermercado, que alguien que no conoce la está ayudando, pero no le cree. A lo mejor es su propio hijo, y se le contesta: ¿acaso eres tú médico? Buscamos dónde no está el remedio y en otras circunstancias, Dios nos ayuda: sí la han encontrado por casualidad o una persona cercana (conocida) la socorre en esos momentos y sale de ese suceso. Ahora me estoy acordando de Einstein: “Nada se crea, ni nada se destruye, todo se transforma” Así pues, la energía utiliza lo que existe en nuestro cuerpo, bien sean las Virtudes o los yo-es del Ego.