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Los Mandamientos

No Dirás...

* Malignidades *

 

˜ Malignidades ˜

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     Siendo fieles a nosotros mismos conoceremos esta verdad; los únicos engañados somos nosotros y, sin pensarlo, estamos sujetos y obligados a ser siervos gobernándonos de tal manera que estamos siempre esclavizados al Qué dirán (primer astuto malo) que el Hipócrita utiliza para cualquier fin determinado.


El Hipócrita-mentiroso emplea en su plan de trabajo para sembrar su mal, el tiempo y las personas necesarias, hasta llegar a sus futuras víctimas, motivadas incluso en un sentimiento de Bien, es decir: Nadie se pregunta qué pasos han dado (mujer u hombre) hasta llegar el momento que alguien (amigo o amiga suya) para presentárselo/la.


Bien, usted acaba de conocerla/lo, pero no ocurre al revés, sabía de usted. Una ilusión, un capricho, un deseo y hasta un querer. Todas estas energías las van dirigiendo el interés (príncipe de este mundo). Las personas, al desconocerse a sí mismas, no se ven realizadas en sus sentimientos de Bien, porque son instrumentos del interés. Éste las mueve a la venganza (fueron todas las palabras con que iniciamos el primer artículo).

 


      Lo malo siempre plagia lo bueno para destruir la Verdad. El cínico pasivo, al no poseer virtudes, usa la Verdad para negociar de acuerdo al alcance de su interés, transformándola según su mentira. Por experiencia sabemos que toda mentira, todo engaño, siempre será descubierto incluso la venganza del cínico que es la traición, empleando para su fin toda clase de sortilegios y, las malignidades inimaginables para la razón humana, pero comprensibles para el Entendimiento del alma.


      El cínico pasivo trata de imitar la templanza del sabio, pero como bien dice el Maestro: “Por los frutos se conoce el árbol”. Un árbol malo no puede dar frutos buenos. El sabio, por su propia experiencia de la Vida, ha perfeccionado y purificado sus Virtudes alcanzando la Humildad, que le lleva a conocer la Sabiduría de su Espíritu.


      Como dice Salomón: “Las nubes podrán ocultar la luz del Sol, pero jamás ocultarán la Luz de la Sabiduría”; por mucho que dure la noche, siempre resplandecerá la Sabiduría de su Verdad; y, la Verdad es cuando dijo el Maestro: “Yo Soy la Luz del mundo