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Los Mandamientos

No Dirás

* Hombre Creado *

 

˜ Hombre Creado ˜

capitulomandamiento


 

      Platón habló del sabio diciendo: “El hombre sabio querrá estar siempre con quien sea mejor que él”. Si el sabio habla con otro sabio, su conversación se centrará en el Amor divino. Si su interlocutor no lo es, hablará del conocimiento que posea, y si es un ignorante de sí mismo (Su Verdad), preguntará para conocer su saber y de esta forma el sabio asesorará no más allá de lo que cada cual posea para su aprendizaje. El sabio conoce que hablando más allá (Su Luz) de lo que el bien de la otra persona puede soportar, el mal (el cínico) lo tomará en su contra, para destruir las Virtudes y Obras del sabio. Para ello, el cínico emplea la astucia de sus esclavos: El espía y el traidor.

 

 

    Las personas (Ignorantes de sí mismas) ayudadas por la malignidad (Interés del cínico) para una venganza, no sufren del maestro malo del Hipócrita: El qué dirán.

 

    Siddhartha (Buda) decía: “Al enseñar lo bueno surge la contrapartida que es el mal” Cuando el bien va aprendiendo del bien, según las circunstancias sociales que vivan las personas, están sujetas al qué dirán, que es la parte negativa que va impidiéndoles perfeccionarse en sus errores. Ahí podemos ver como el mal se une al mal en sus venganzas, sin importarles: El qué dirán. Otra tristeza para las almas humanas es que, estando sujetas al qué dirán, en el gobierno de este mundo no desarrollan su Amor, que es su alma, temiendo amar. Sin embargo, no temen movidos por sus cuerpos del deseo (Lujuria), a satisfacer sus materias. Vemos con claridad como las personas gobernadas por el Hipócrita no desarrollan su Amor divino: Su alma, simplemente por el qué dirán: Mientras gobernadas por el traidor, vengativo del cínico, no sienten temor a satisfacer sus deseos carnales, sólo por el propio placer.

 

     El Hipócrita-mentiroso, con su astucia. Irá averiguando todo lo relacionado con las personas para que, en su momento, el cínico lo pueda utilizar (incluyendo sus defectos físicos) o en conversaciones perniciosas, para destruir su familia, sus amigos, su trabajo, dejándole abandonada/do con toda clase de calumnias, difamaciones e injurias, quedando anta la sociedad como un sinvergüenza. Mientras el “ente” Hipócrita-mentiroso instrumento del cínico llevado por su interés (Satanás) le obliga a interpretar en sus comportamientos y aptitudes el papel de víctima, lo que le servirá para justificar su venganza. Vemos claramente que por boca del Hipócrita, la vida del supuesto sinvergüenza la conoce todo el mundo. Sin embargo, la astucia del Hipócrita lo guarda, para que de su vida personal nadie sepa nada sino los cínicos que la/le han ayudado.