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Los Mandamientos

No Dirás...

* Enseñanza *

 

˜ Enseñanzas ˜

 

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      Krisna, dice: “Cuando tu inteligencia (del Alma) haya salido del espeso bosque de la ilusión, te volverás indiferente a todo lo que se ha oído y a todo lo que habrá de oírse”

 

     Asimismo las energía malignas (palabras) con las cuales iniciamos estos artículo y fueron: El qué dirán; el rencor, el orgullo, la soberbia, la vanidad, los celos, la envidia, el odio, la lujuria, el egoísmo, la ambición, la codicia, la hipocresía, el cinismo, el interés…etc. (Emociones) tampoco nos llevan a conocernos a nosotros mismos, porque éstas energías conforman nuestra personalidad (inteligencia-humana-social) y habitan en nuestro cuerpo mental, afectivo, emocional y sexual, gobernando nuestro cuerpo físico.

 

     Krisna, enseñó: “Los sentidos, la mente y la inteligencia son los lugares de asiento de esa lujuria, a través de los cuáles ella cubre el verdadero conocimiento de la entidad viviente y la confunde. Al contemplar los objetos de los sentidos en la persona, se desarrolla el apego a ellos, de ese apego nace la lujuria y de la lujuria surge la ira. De la ira surge la ilusión completa y de la ilusión, la confusión de la memoria. Cuando la memoria (del alma) se confunde, se pierde la inteligencia (del alma), uno cae de nuevo en el charco material (personalidad humana).

 

    Todas estas energías malignas (conocidas por la ciencia como “emociones”) son las que gobiernan el reino del mundo, porque piensan por y para sí mismas, importándoles muy poco la materia física. La experiencia de la vida nos enseña que se sirven de ella para comunicar sus ilusiones, fantasías, deseos; al final su razón de ser, es la destrucción del ser humano. Al mismo tiempo, nos van robando la Luz de la Vida: Alma, quedando dentro de nuestro cuerpo físico, haciendo imposible que el alma realice la obra por la cual visita la tierra cada cierto tiempo.

 

Todas estas energías multiplican su energía en el Ego, que domina la materia para su interés. El Yo Superior (Espíritu), emanación divina sufre angustias de muerte cuando su “yo inferior” (Alma) le es rebelde y se enreda en los planos físicos, con toda suerte de crímenes en contra de sus semejantes (hermanos de creación). ¿No habéis sentido una inmensa tristeza después de haber cometido una injusticia con algunos de vuestros fraternales? Esa tristeza que se llama remordimientos es como el clamor intenso de vuestro Yo Superior, que os hace sentir su descontento por la falta cometida. El Maestro explicó: “El Espíritu tiene Vida eterna y jamás puede perecer, ni disgregarse, ni disolverse. Su perfecta simplicidad excluye en absoluto toda disolución. La materia tiene vida precaria, fugaz, efímera, fácil de destruir…, de reducir a polvo”.

 

Pero nuestra herencia del pasado, toda Luz que hemos alcanzado (alma) sobre el momento que nos insertamos en el reino humano, la hemos perdido por negligentes, al desoír su voz, al vernos cómo quebrantamos las Leyes eternas y transgredimos las mentiras y sentimos que las estamos diciendo, como enseño Abel. “No le hagas a los otros lo que no quieras que se haga contigo “o  como dice el Maestro “Ama a tú prójimo como a ti mismo” y “Mi Reino no es de este mundo”, porque nuestra alma es el Amor y ella nuestra conciencia que nos reprende en ese sentimiento que no debemos decir o hacer tal cosa, porque, a medida que se perfecciona y purificas las Virtudes del alma los ojos del Espíritu verán mejor.