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Los Mandamientos

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* Las  Artimañas *

 

˜ Las Artimañas ˜

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       El Alma tiene el deber y obligación de evolucionar por la propia Ley universal. Pero dada la astucia y artimaña del gobernador de este mundo, atropella tanto a las almas con un hábil maligno que se llama el “hipócrita-mentiroso”.


Cuando hablo de esta energía maligna, no me estoy refiriendo a las personas, lectores de estos escritos, sino por el contrario a estas energías que gobiernan a la sociedad mundial. Para poder desarrollar el “Valor”, debemos ser sinceros, para ir alejando de nosotros al mentiroso y no compliquemos a la mentira con la falsedad de la misma, porque se va desarrollando en nosotros la astucia de la hipocresía y ésta nos atropella de tal manera que defendemos la mentira y acusamos a la verdad.

 


     Es una falta de respeto a uno mismo (La Sinceridad) cuando sentimos que alguien nos está diciendo la verdad y continuamos mintiendo, falseando la mentira y tratamos de convencer con los argumentos de las oscuridades; es decir: Las enseñanzas del Hipócrita.


     Si le gobierna el “cínico”, le dará la bronca y usted se sentirá arrepentida/do por decir tal cosa. Creándole el sentimiento de culpa.


      ¿Cómo te atreves a dudar de mí? Y esto se lo recordará el resto de su vida. El hipócrita seguirá haciendo lo que le da la gana por haber cedido a la mentira.


      Esto, pues, que escribo es un ejemplo sencillo porque los comportamientos del hipócrita son impredecibles, por la gran astucia de Satanás, que es su experto. Por ello la Sinceridad es una palabra que pertenece al “conocimiento del alma”, porque éste Maestro le llevará hasta el “Valor”, que es tronco del árbol de la Sabiduría. Mientras el hipócrita, perito malo, nace del árbol podrido del egoísmo o de la ambición, gobernado por el interés que viven en él y de él. Éste árbol desprende de sus malolientes raíces la energía putrefacta, que con su hedor siembra ruinas y desgracias en las almas que nacieron de la Sabiduría: El Amor divino.