Cada día el estudio y práctica de Ellos en las relaciones familiares y sociales sean un estímulo, para vivir el “ahora” en todas las circunstancias.

Presentación

  • ∼ LOS DIEZ MANDAMIENTOS ∼
    Estudio de los Diez Mandamientos

  • Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande Mandamiento y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos Mandamientos depende toda la Ley y los Profetas.
  • No tendrás dioses ajenos delante de Mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás.
  • No tomarás el Nombre de Dios en vano.
  • Guardarás el día de reposo para santificarlo.
  • Honra a tu padre y a tu madre.
  • No matarás.
  • No cometerás adulterio.
  •  No hurtarás.
  • No dirás falso testimonio contra tu hermano.
  • No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

   

Cada día el estudio y práctica de Ellos en las relaciones familiares y sociales sean un estímulo, para vivir el “ahora” en todas las circunstancias. Cumplirlos, amarlos, pensando siempre que ha sido un Mandato para las Almas Creadas por Él, como protección a un mundo de maldad que rodea el Planeta; para elevarse por encima de las astucias de las Tinieblas, superando las “pruebas” qué su Ego impregnado al Alma, le hace sentir que ella/él es cómo se conoce. Lejos de la realidad y salga siempre brillante  encontrando la Libertad: su Personalidad. Ser consciente de estar en la tierra, al mismo tiempo creer en la salvaguardia que siente por quién lo ha creado; lleva su Luz; el Conocimiento transmitido en cada momento; la Sabiduría de su Amor, mejorando a su Alma para seguir el Camino -qué no sabe cuál es- pero seguro le lleva a su buen destino.

 

 

    Primera Epístola Universal de Juan Apóstol Cap. 2 vers 4, 5, 6. “El que dice: yo le conozco, y no guarda sus Mandamientos, el tal es mentiroso, y la Verdad no está en él” “Pero el que guarda su Palabra, en éste verdaderamente el Amor de Dios se ha perfeccionado; por eso sabemos que estamos en Él” “El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo”.

 

    Ahora conocemos en dónde está la mentira y dónde se encuentra su Verdad. Los jueces somos nosotros mismos porque no podemos engañarnos y traicionar a nuestra Alma; es la Vida que nos concedió hace millones de años en la Esencia divina de su Creación. Tampoco podemos olvidar otra de su Enseñanza: Juan Cap. 15 vers 22, 26. Si Yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora “no tienen excusa por su pecado”. Significa que el Antiguo Testamento está obsoleto, excepto sus Mandamientos y la Ley de los Profetas que Él no vino a derogar: “No le hagas a los otros lo que no quiere que se haga contigo”. Los Mandamientos dictados por él a Moisés y la Enseñanza del Padre de la humanidad a su Creación: “No le hagas a los otros lo que no quiere que se haga contigo”.

 

    Para finalizar este artículo de introducción hay también otro mensaje para saber en cada momento en dónde nos encontramos:

    Mateo Cap. 6 vers 22, 23.

    La Lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de Luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, sí la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las  mismas tinieblas?

 

    Somos los responsables de nuestras vidas. Depende de nosotros mismos, quedarnos como estamos o construir de nuestra Alma un Ser Celestial a imagen de lo Creado por Él. El Ser Celestial, lo nombramos todos los días al decir: ser humano. El Ser que viviendo cada día en el humano, éste lo margina sin darse cuenta al hacer la cabezonería del Ego, que tiene encarcelada a su Alma.