Capítulo *102*

 

 Fui aprehendiendo cada día y cada noche con los pensamientos (escrito en algún artículo) que venían a mi inteligencia para ponerlos en práctica cada día y noche. Entonces, primero leía lo que había escrito, después lo comprendía y, no lo dejaba en la memoria porque podía olvidarlo en el tiempo. Decidí, practicarlo.

 

Aprendía que la práctica era la “Memoria del alma”, iba guardando aunque pasaran los años volvía a mi recuerdo para una conversación en la vida social y, siempre aprehendiendo algo nuevo del Conocimiento de “Ella”.

 

Estamos en la tierra o en este Planeta para aprehender del alma que posee más Conocimientos de nosotros mismo qué el que guarda nuestra memoria más material que espiritual. Llegamos a la Sabiduría del Espíritu por medio de nuestra alma. Tienen el mismo “Nombre” concedido por Nuestro Padre Celestial. Ninguno de nosotros hemos venido del mismo lugar -excepto que nuestro fin sea el mismo- sin embargo el carácter es distinto. Somos viajeros eternos de la Inmensidad de los universos y de los miles de millones de Planetas que lo integran. Nuestras huellas de los dedos así lo confirman. Ninguno de nosotros las tienen iguales y pisamos este Planeta siete (7) mil millones de habitantes, pero todos los que estamos aquí tenemos una razón de existencia. Por todo ello cada cual debe vivir su vida hasta encontrarse y “Ser” responsables de sus vidas.

 

Al principio la humanidad fue “enseñada” con la Verdad del Padre a los profetas en El Mandamiento: “No le hagas a los otros lo que no quiere que se haga contigo” El Antiguo Testamento no se ajusta a la Verdad de la Sabiduría. El profeta Abel trajo ese Mandamiento para la Nueva Humanidad. Las Civilizaciones fueron creando sus religiones de acuerdo a sus “Instintos” y se inventaron a un “dios” Jehová de los Ejércitos con sus venganzas; iras; rencores; odios y un sinfín de defectos impropios del Dios-Padre de Cristo: “El Amor aleja el temor y el miedo” Nada que ver con el “dios” de los judíos, de los católicos, evangelistas y todos aquellos que se llaman y. cristianos. Los religiosos no tienen la Luz suficiente de Cristo en sus Almas para leer y ver en sus Biblias (Nuevo Testamento) todos los versículos de los que habla Cristo de las almas en el pasado y también en el futuro, incluso cuando se refiere a su venida.