Capítulo *95*

* Las Ideas *

 

 

Una vez leí un pensamiento -no recuerdo de quién es- decía: “Quién no quiere razonar es un fanático” “Quien no sabe razonar es un tonto” “y, quién no se atreve a razonar es un esclavo” “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes Yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” Juan 15. 19. Deberíamos ser sensatos de nuestras Vidas: Almas.

 

Sin la vida, alma, no es posible que la materia haga su trabajo porque ha dejado de existir: acabó su existencia. Igual en el Reino animal, su alma es consciente de su inteligencia -llaman los seres humanos Instintos- y, los seres humanos nos asombra la capacidad que demuestran en su Reino.

 

Somos juiciosos al comprobar cómo ese mismo cerebro -cerebelo- ejerce gran influencia en nuestras relaciones familiares y sociales ayudándonos en gran manera o entorpeciéndonos de la misma forma. La Energía animal da Vida a la materia para desenvolvernos en este Reino que llamamos humanos. Hoy en día hablamos del Ego pero no es su energía natural de Vida sino apropiada por las energías del mundo para esclavizarnos con sus cabezonerias qué conocemos por palabras -desde la mentira hasta la lujuria- y, sin embargo el ser humano -sea religioso o no- no es juicioso como si lo fue en el Reino animal en sus Instintos.

 

El ser humano -por lo visto- no es consciente cada día de su Vida en las relaciones familiares, sociales, para desarrollar su Alma dentro del cuerpo material, en la lucha constante de su Energía Vital robada desde hace millones de años y, más aún hoy en día de la Luz de Vida de su Alma. La Vida de su Alma se engrandece a Imagen de su Espíritu cuando hace su Voluntad, transmutando la Energía de Vida -Ego- que gobierna su materia a Imagen y Semejanza a su Alma.

 

Debemos mirarnos cada día, cómo hablamos, pensamos; en las actitudes de cada momento y el comportamiento de Seres celestiales dentro del cuerpo físico. Por esa razón visitamos el Planeta tierra. Vencer a las energías malignas del mundo que lo rodea y va destruyendo la tierra por no ser fieles a nosotros mismos: Alma.

 

Recapacitar cada día -desde que nos levantamos hasta ir a descansar- qué llevamos a nuestra alma en el cuerpo y ser fieles a ella misma sin juzgarse pero sí tomando nota -aunque sea en una libretita- de lo que no es prudente hablar porque no sabemos las consecuencias de nuestra lengua, perjudicando a la Vida de siglos. El Espíritu de cada cual sabe mucho más que su alma para encontrarse y. vivir en Paz. Explicaré el versículo de Juan.