La Incomptatibilidad de Pablo

Capítulo *77*


La incompatibilidad de Pablo a los Apóstoles. La obra de Pablo: su evangelio: su doctrina; de su “yo” humano o de su Ego del mundo: personalidad humana social con todos los defectos y errores y por supuesto culpando siempre el pecado, no al pecador.


Igual que todos los pastores evangélicos y los sacerdotes y obispos católicos sometidos -esclavizados- a las pasiones de sus mundos: mental, afectivo, emocional y sexual; igual que los millones de seguidores de su doctrina.


No hacen nada para sí mismos, porque ninguno se han negado, al creer “a” Cristo haciendo su Voluntad: “Niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Él (Pablo) tiene escrito: “Imitadme a mí”, vanidoso espiritual, no dice: IMITAD a Cristo. La Obra de los Apóstoles: sus Almas; prevalece a sus mundos materiales: Mental, afectivo, emocional y sexual: Un solo “pensamiento-sentimiento” con sus Facultades del Alma: Entendimiento (su inteligencia); Memoria y Voluntad (conjunto de las Virtudes desarrolladas por sus Almas).


“Hay que aprender a soportar las “pasiones” de vuestros hermanos” (no está escrito en la Biblia como tantas Enseñanzas de Cristo por medio del Espíritu de la Verdad a Ellos) Por la Luz que vivía en sus Almas al perfeccionar y purificar sus Virtudes, liberaban -soportando en sus Almas: materia-; los pecados que esclavizaban a las personas y de esa manera sí entendían las Enseñanzas de Cristo porque les hablan a las Almas, no a sus “yo-es”. Mientras Pablo se quejaba del pecado, “los Apóstoles sobrellevaban los que no eran suyos”: “Venid a Mí los que estéis cargados y cansados que os haré descansar” ¿Qué dicen los seguidores de Pablo? Porque él sufrió lo que nosotros lo estamos haciendo ahora.


Y se quedan tan tranquilos; son las doctrinas de la mentira. Mientras Pablo predicaba para el “yo” humano con la esperanza de que el Espíritu llegara a cada uno de ellos -igual en este tiempo- los Apóstoles manifestaban el Camino de la Verdad y de la Vida a las Almas de quiénes les escuchaban. 1 de Juan Cap. 3 vers 3. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro. Esta certeza en Él obliga a su Alma al propósito de dominar a su materia, para que Ella -su Alma- fortalezca su Voluntad para purificarse a sí mismo, porque es consciente de que Él estará con su Presencia, -ayudarla/le- para permanecer en su Camino.