* La Justicia del  Amor *

La Práctica Diaría

Capítulo *49*



    Afeándole en cierta ocasión el que andaba con los malos, respondió: «También los médicos andan con los enfermos, y no cogen calenturas»Antístenes

 

¿Qué se necesita para convertirse en médicos del Alma?

 

Se llega a ser al alcanzar la perfección de las Virtudes.

 

La práctica diaria de lo que piensa y siente como Bondad; Paciencia, Comprensión, Perdón y Humildad, desafía a su mal constantemente porque éste juega con el temor y el miedo para que no insista en ése su Conocimiento.

 

Cada Virtud -cómo dije en el artículo anterior- guarda el Entendimiento (Inteligencia de su Alma), su Memoria y Voluntad. Nada que ver con la supuesta inteligencia del Ego humano, (energías del mundo) al crearle una personalidad irreal de su “Ser”.

 

 

El Alma creada a través de los miles de millones de años de sus preexistencias hasta la fecha que se conoce por nombres, para que respondan por ellos no son los suyos sino los que sus padres les han puesto para su materia transcurriendo la existencia que viva en la tierra; esa no es ella/él sino una ilusión del mundo terrenal. Su Personalidad Real es la de su Alma a Imagen y Semejanza de su Espíritu (diosa/es) a Dios Padre: “Os he Creado a Imagen y Semejanza Mía”.

 

¿Tan difícil es de entender para responsabilizarse de sí misma/o? Desde luego, no. Lo difícil, no imposible es el trabajo diario sin prisas. Aquí nadie le examina ni le van dar malas notas; uno las va comprendiendo para repetirlas una y otra vez -en las circunstancias de la vida- (caer y volver a levantarse)  para fortalecerse. El Padre Celestial se alegra cuando vea a una hija/o qué busca su Luz dentro de sí. El mismo recibimiento al hijo pródigo, abrazado por su padre terrenal festejando su llegada es idéntico al Cielo porque su Hijo ha encontrado su Casa Celestial.


 

El Alma y su “Ser” escuchará la “Bienvenida” que le brindan los Ángeles Celestiales para fortalecer su Alma, demostrándole que ése su Camino le lleva a la Verdad. Han transcurrido muchos años, es cierto, desde que empezó lo que ella/él creía lo justo para sí. Pero esos años no significan nada porque su Alma se ha limpiado (Luz de Cristo) reflejándose en su materia. Realmente no ha envejecido, se siente joven. Llegar al Cielo no significa que terminó su “Carrera del Alma” sino un nuevo “Despertar”: aprender (recordar) para que naciera en este Plano terrestre. No importa lo que ha aprehendido (recordado) sino qué hacer con esas materias (un estudiante) para empezar a desarrollar la Sabiduría de su Espíritu haciendo su Voluntad que no es otra que la de su Padre Celestial.

 

La materia es su instrumento: mental, afectivo, emocional y sexual. Nada es malo ni bueno sino su maestra. Lo que haga con ella, el Alma (ella/él verá) aprenderá qué duda cabe. La materia no es lo que la ciencia nos enseña: (posee su realidad) el corazón, los pulmones, el páncreas, etc. Pero se aprenderá de la Sabiduría de su Espíritu cómo ha sido Creada: en su Sabiduría. No cómo Él la ha Creado.

 

El Don de la Sabiduría de la Creación es de nuestro Padre, nosotros aprendemos de nuestro Espíritu en ella. El temor y el miedo han desaparecido, porque comprendes sus “causas”; estudiando éstas llegas a ver y escuchar de ella/él misma/o. Cristo les dijo a los Apóstoles: “Un nuevo Mandamiento recibí de Mi Padre, entregar la Vida para volverla a tomar, es decir: “resucitarse”, está en los evangelios, no le dijo el Padre a Cristo: “Tienes el “Don” de crear vida”. Si Él cumple su Mandamiento ¿qué le ocurren a los religiosos que se llaman “cristianos” para no hacer lo mismo con Los Diez Mandamientos, dictados por Él a Moisés (escrito en el Nuevo Testamento) para la Humanidad de su Padre?



 

Capítulo *50*



“Ambos se dañan a sí mismos; el que promete demasiado y el que espera demasiado” Gottold Ephraim.

 

    El que promete -lo que sea- va perdiendo su voluntad y termina sin cumplir lo acordado. De igual forma, él que expone su pensamiento para bien de su futuro -una empresa, una idea, etc.- al tiempo verá cómo se aleja de él la ilusión y la voluntad de llevarlo a la realidad. El que espera pero no se decide a llevarlo a buen fin porque depende de otro -posiblemente- terminará depresivo porque le han robado la energía de su pensamiento. Él que espera -una cita, por ejemplo- va perdiendo su energía, alimentándose el incumplidor disculpándose luego con alguna hipocresía. Lo volverá a repetir. Nunca será puntual.

 

Él que espera pierde su energía mientras él que lo provoca, no se alimenta una sola vez sino siempre aunque no lo vea más. Es igual al Rencor: el que lo siembra -su mal- siempre será dominante en su pensamiento -esclavizándole- cada vez que se acuerde o hable de ello. Aunque es otro tema, el que se queja va descargando su mal o el que le han hecho perjudicando gravemente al que le escucha. El que repita constantemente su mal -queja- pasa a ser instrumento de la maldad de las personas quiénes le provocan su mal. Él debe interrumpir -como un muro- y no salir de él jamás lo que está permitiendo.

 

No vale decir: el pobre, lo que sufre. Hay que corregirlo; pararlo inmediatamente. Ahí están los mentirosos, calumniadores. Siembran con su mal los subconscientes de las personas. Es un gran peligro en la sociedad. Hay que sacar el Valor y reprenderlo. Mientras permanezca a su lado, es como una manzana podrida. Una sola pudre un saco de ellas. Hay una Enseñanza de Cristo, que dice: “Cuídate que te cuidaré” y, también Salomón nos dice: “La Prudencia te guardará”. Son sólo las Virtudes las que iluminan el Alma del ser humano, porque sus Enseñanzas en Ella pueden salvar a su Alma. Nadie más. Él que crea en Cristo, debe hacer lo que Él hizo y más grandes cosas hará porque Él está con el Padre: para todos los religiosos.

 

Los que van por libres deben pensar los años que llevan en esos caminos y darse cuenta para responsabilizarse con su Alma, que no les ayudan a conocerse a sí mismo: saber para y por qué han nacido en este Planeta. Cuál es el nombre de su Alma y Espíritu. Conocer por sí mismo, dónde se encuentra el “Libro de su Vida”. Preguntarse: ¿las enseñanzas que sé de otros, las he practicado o simplemente las conozco de memoria? La mente es muy compleja. El Ego que gobierna todos sus sentidos domina la materia y les hacen creer que el camino que lleva encontrará su Verdad. Bien, los pensamientos (energías) que sienten con palabras, ¿los ve? Las energías que dominan a su Ego son capaces de crear Luces que son de sus Espíritus pero éstos no intervienen porque sus Almas no han llegado a ese conocimiento. Pueden imaginar troncos de árboles verdes;  olas del mar negras etc.

 

No es lo mismo lo que nos llega a la imaginación que  el ser humano las inventen. Sólo -lo repito- son las Virtudes las que jamás engañaran a su Alma porque es Ella misma. La diferencia con su Ego: él sabe cuál de las Virtudes o dones de su Espíritu está actuando a través de su materia. Ya lo dijo Sócrates: “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”.