* Demócrito *

Fragmentos 1

 

 

Pasar la vida en la mejor tranquilidad posible y con un mínimo de disgusto es lo mejor para el hombre. Esto es lo que sucedería al hombre que no busca sus placeres en las cosas mortales.

 

La serenidad les nace a los hombres a través de la moderación en el placer y el ordenamiento armonioso de la vida; deficiencia y excesos, en cambio, suelen ocasionar peripecias y causar grandes agitaciones al alma.

 

De modo que debes sopesar en tu juicio lo que es posible contentándote con lo que está a tu alcance y restar importancia a los que provocan rivalidad y admiración y no dejar a tu espíritu pendiente de ellos, has de contemplar, por el contrario, la vida de los agitados o agobiados por el trabajo y tener presente cuan duramente sufren ellos para que tus propias circunstancia (de vida) y tus pertenencias te parezcan grandes y dignas.

 

Quienes admiran lo que otros poseen y a los que son considerados felices por los demás pobres y siguiéndoles en el pensamiento toda hora, se verán obligados siempre a emprender algo novedoso e impulsado por su codicia a comprometerse en una hazaña irremediable que las leyes prohíben.

 

Quien quiera el alma tranquila, no debe emprender mucho, ni en la privada ni en la pública, y en aquello que emprende, sea esto lo que fuere, no debe abarcar nada que sobrepase su propia capacidad y naturaleza, porque una carga justa ofrece más seguridad que una carga excesiva.

 

Ha de reconocerse que la vida humana es endeble y de corta duración y que va mezclada de muchas calamidades y complejidades para que nos preocupemos en adquirir tan sólo moderados bienes y que el esfuerzo de su administración esté en proporción a nuestras necesidades.

 

Fragmentos

 

Feliz quien con modesta fortuna vive sereno, infeliz quien con mucho vive afligido.

 

El que siente envidia se hace daño como si él mismo fuera su enemigo.

 

Fama y riqueza sin inteligencia son bienes inseguros.

 

Los avaros tienen el destino de las abejas: trabajan como si fueran a vivir eternamente.

 

Lo que el hombre necesita está al alcance de todos, sin esfuerzo ni fatiga. Lo que, por el contrario, no demanda un esfuerzo laborioso y que aflige la vida no proviene de ningún deseo del cuerpo físico sin del juicio desacertado.

 

Conviene al hombre tomar más en cuenta al alma que al cuerpo; porque la perfección del alma endereza la debilidad del cuerpo, mientras que la robustez del cuerpo carente de sensatez no deja, en ningún sentido, mejor al alma.

 

Si abres tu interior encontrarás una despensa de variados sufrimientos y un tesoro de males.

 

El arte médico cura las enfermedades del cuerpo, la sabiduría elimina los padecimientos del alma.

 

La virtud del padre es el más grande mensaje para los hijos.

 

Se bueno….si aún no lo eres has de imitar a quien lo es.

 

No hay cosa peor en la educación de la juventud que la frivolidad, porque de ella nacen los placeres que degeneran en vicios.

 

Lo grave es imitar a los malos sin siquiera pensar en seguir el ejemplo de los buenos.

 

Ni el cuerpo ni el dinero hace que sean felices los hombres, sino un pensamiento recto y un espíritu amplio.

 

Las esperanzas de los que piensan con rectitud son realizables.  Absurdas las ilusiones de los hombres insensatos.

 

Fragmentos 3

 

 

Soportar la pobreza con dignidad es lo que distingue al que vive disciplinadamente.

 

La fortuna depara una mesa suntuosa, la sabiduría una suficiente.

 

Quien se regocija de la mala suerte del prójimo no puede entender que todos compartimos las peripecias del destino y, además, le falta el corazón para alegrarse de lo propio.

 

Durante la prosperidad lo más fácil de encontrar es un amigo, pero en la desgracia es lo más difícil de todo.

 

No trates de saberlo todo para que al fin no conozcas nada.

 

Es preciso ejercitase en pensar mucho, no en acumular erudición.

 

Hay muchos que, poseyendo conocimientos acerca de todo, carece, sin embargo, de inteligencia.

 

Los hombres se forjaron una imagen del azar como excusa para su propia irreflexión. Porque raras veces el azar va en contra de la prudencia; con la mayor frecuencia en la vida, el ojo avizor de la sensatez endereza las cosas.

 

Fragmentos 4

<

 

La esperanza de los que están instruidos son mejores que la riqueza de los ignorantes.

 

No digas ni hagas feo, aunque estés solo. Aprende a avergonzarte más ante ti mismo que ante los otros.

 

Hay que apartarse de las faltas no por temor, sino por el deber.

 

Hay que ser de los que dicen la verdad, no de los que hablan mucho.

 

La suerte procura una mesa lujosa, pero la prudencia, una modesta.

 

La educación es un adorno para los que son afortunados y un refugio para los desdichados.

 

Desear sin medida es propio de un niño, no de un hombre.

 

Hay que apartarse de las faltas no por temor, sino por el deber.

 

No digas ni hagas feo, aunque estés solo. Aprende a avergonzarte más ante ti mismo que ante los otros.

 

Hay que ser de los que dicen la verdad, no de los que hablan mucho.

 

La esperanza de los que están instruidos son mejores que la riqueza de los ignorantes.

 

La causa de la equivocación es la ignorancia de lo que es mejor.

 

 El que comete injusticia es más desdichado que quien la sufre.

 

Son falsos y aparentes los que hacen todo de palabra pero nada de obra.

 

El arrepentimiento de las acciones vergonzosas es la salvación de la vida.

 

A la hora de pasar la vida lo mejor para una persona es tener el mayor ánimo posible y apenarse lo mínimo. Esto sería así si uno no se procurara sus placeres entre las cosas mortales.

 

No se debe confiar en todo el mundo, sino en los que tienen mérito. Pues lo uno es ingenuo, mientras que lo otro es propio del que es sensato.

 

Ni el arte ni la sabiduría son asequibles si uno no ha aprendido.

 

Para Los insensatos desean las cosas ausentes, pero echan a perder las cosas presentes, aun siendo más provechosas que las pasadas.

 

un hombre sabio toda la tierra es accesible; pues el mundo entero es la patria de un alma buena.