Las Analectas de Confucio

SELECCIÓN DE ANALECTA DE CONFUCIO    

 

 

El que gobierna con la virtud es comparable a la estrella Polar,

que permanece en su lugar mientras la masa de los cuerpos celestes se vuelve a saludarla.

 

El hombre que no se altera,aunque los demás no le conozcan,

es un hombre superior.

 

No me entristecería si los hombres no me conociera,

 pero sí me afligiría si yo no conociera a los hombres

 

Diariamente examino tres puntos diferentes de mí mismo:

veo si he sido desleal al hacer negocios para otros;

veo si he sido insincero en las relaciones con mis amigos y

veo si he aprendido lo que mi maestro me transmite.

 

Las palabras finas y la apariencia imponente están pocas veces unidas con la virtud de la benevolencia.

 

De uno que cambia los placeres del sexo por la estimación de los ilustres, que puede hacer el máximo esfuerzo en el servicio de sus padres, es capaz de servir a su príncipe hasta el punto de darla vida, y que en la relaciones de amistad pronuncia palabras de sinceridad, aunque se diga de él que no ha estudiado,

 yo me veré obligado a decir que sí lo hizo.

 

Sin corrección, la cortesía es un trabajo pesado, el cuidado se convierte en timidez,

la valentía en desorden y la sencillez en grosería.

 

Lo que más me preocupa es el deficiente cultivo de la  Virtud,

que lo estudiado no se ponga en cuestión,

que no se sea capaz de seguir los principios que se han aprendido

y que lo malo no se pueda cambiar.

 

Yo no nací sabiendo, a mí me gusta la antigüedad y en ella investigo diligentemente.

 

Estudia como si nunca fueras a aprender bastante,  como si temieras olvidar lo aprendido.

 

La presente es un extracto de las "Analectas" de Confucio, libro editado por Joaquín P. Arroyo y publicado por la editorial Circulo de Lectores.

Con esta selección pretendo rendir homenaje a este Gran Filósofo y Maestro  de Almas, tan benerado en  China

Las Analectas



--Cuando alguien no me pregunta los cómos y los porqués ¿qué y cómo haré yo con ese individuo?

--Si no se sometieran los que se encuentran bajo nuestras órdenes inmediatas, habría que servirse de la influencia de las virtudes culturales para atraerlos, y, una vez atraídos hacerlos pacíficos.

--Hay tres clases de amistad que reportan beneficio y otras tres que son dañinas. Es beneficiosa la amistad con los rectos, con los honestos y con los que han oído y saben muchas cosas. Es dañina la amistad con los hipócritas, con los aduladores y con los que hablan hábil y tortuosamente.

--Hay tres placeres beneficiosos y otros tres que resultan perjudiciales: producen beneficios el placer de la música y el de las ceremonias comedidas, el que causa hablar acerca de las excelencias de otros hombres y el de tener muchos amigos de méritos. Son perjudiciales: el gusto por las diversiones lujosas y extravagantes, el complacerse en la pereza y el deleitarse en festines disolutos.

--Hay tres faltas que pueden cometerse cuando se está en presencia de un hombre de saber y posición: hablar cuando no se debe, que es exaltación, no hablar cuando se debe, que es ocultación, y hablar sin mirar la actitud del rostro del superior, que es ceguera.

--El hombre superior se abstiene de tres cosas: cuando es joven y su sangre y su energía vital no se han consolidado, se abstiene del sexo; cuando se ha fortalecido su sangre y su energía vital son más sólidas, se abstiene de disputar; cuando llega a viejo y su sangre y su energía vital decaen, se abstiene de codiciar.

--El hombre superior tiene tres temores: teme los mandatos del Cielo, teme a los grandes hombres y teme a las palabras de los sabios. El hombre


vulgar no conoce los mandatos del Cielo y por eso no los teme, es irrespetuoso con los grandes hombres y se mofa de las palabras de los sabios.

--En una clasificación jerárquica de los hombres, los primeros serían aquellos que ya nacen con conocimiento, vendrían después aquellos que adquieren el conocimiento por medio del estudio y a continuación estarían los que se dedican al estudio, aun siendo torpes. Los últimos de todos los hombres son aquellos que además de ser tontos no estudian.

--Hay nueve cosas en las que piensa el hombre superior: al ver piensa en la luz; al oír, en la claridad el sonido, piensa en que su cara tenga una actitud benigna, que su actitud sea cortés, que sus palabras sean leales que su servicio sea respetuoso, que si tiene dudas debe preguntar, que la furia podría ponerle en dificultades y, además, piensa en la justicia cada vez que se encuentra ante una posibilidad de beneficio.

--Hay quien mira el bien como si no lo pudiera alcanzar y que ve el mal y se aparta de él como si se tratara de agua hirviendo. Yo he visto a hombres así y escuchado sus palabras.

-- Hay quien vive en el anonimato para buscar en él su voluntad y que practica la justicia para encontrar su Camino. Yo he oído los discursos de esta clase de hombres pero no los he visto nunca.

--Los virtuosos no se sirven de sus riquezas, sino de sus otras cualidades.

--Aunque las naturalezas de los hombres están muy próximas, lo que cada uno aprende aparta mucho a unos y otros.

--Los más sabios y los más tontos son los que no se alteran.


--Zîzhang pregunto a Confucio a cerca de la benevolencia. Confucio le dijo: Si eres capaz de poner en práctica cinco cosas, serás considerado benevolente en todo el ancho espacio bajo el Cielo. Son: Cortesía, generosidad, sinceridad, diligencia y amabilidad. Si eres cortés no te insultarán, si eres generoso te ganarás a todos. Si eres sincero los demás te darán su confianza, si eres diligente conseguirás muchas cosas y si eres amable tendrás lo que hace falta para dar encargos a las demás personas.

--Confucio dijo a Zîlù: te hablaré de los seis conceptos y de los seis defectos. Son estos:

--El defecto que tiene el que ama la benevolencia pero no gusta del estudio es la estupidez; el defecto que tiene el que ama la sabiduría pero no gusta del estudio es la confusión, el que ama la sinceridad pero no gusta del estudio tiene como defecto la ansiedad, el que ama la sencillez pero no gusta del estudio tiene como defecto la grosería; el que ama la valentía pero no gusta del estudio caerá en el defecto de la rebelión. El que ama la firmeza pero no gusta del estudio caerá en el defecto de altanería.

--Hablar descuidadamente lo que se oye a lo largo del camino equivale a tirar la virtud.

--Los virtuosos de aldea son los ladrones de la virtud, cuando no han alcanzado lo que pretende están ansiosos por conseguirlo, cuando ya lo han alcanzado sufre por su posible pérdida. Cuando están preocupados por la pérdida de lo que desean no hay nada que no sean capaces de hacer.

--Los hombres de la antigüedad tenían tres defectos que los hombres de hoy tal vez hayan eliminado. La altanería de los antiguos les hacía no preocuparse por las cosas pequeñas, mientras que la altanería de los modernos les hace caer en la confusión. La seriedad de los antiguos les


hacía parecer graves, mientras que la seriedad de los modernos encubre una malvada perversidad. L simplicidad de los antiguos se mostraba en que iban directos a una cuestión, mientras que la simplicidad de los modernos es puro engaño.

Las palabras hábiles y la apariencia insinuante raramente van asociadas a la virtud.

Que difícil de convencer es el hombre que se hincha de comida el día entero sin poner su corazón en ninguna otra cosa! Hasta sería mejor ser jugador de fortuna o de ajedrez que alguien como él.

El hombre superior pone a la justicia en el lugar más alto. Un hombre de importancia que fuese valiente sin ser justo acabaría por ser un rebelde y, un hombre vulgar que fuese valiente sin ser justo acabaría por ser un bandido.

El que no sabe cuál es el mandato celeste no puede ser un hombre superior. El que no sabe el significado de las palabras no puede conocer a los hombres.

Cuando el maestro va a cualquier país, es preciso que sepa todo sobre su gobierno ¿pregunta él mismo lo que quiere saber o le dan esta información? Zigóng respondió; El maestro es templado, bondadoso, cortés moderado y complaciente y con estas características consigue su información. El modo de preguntar del maestro es muy distinto del de los demás hombres.

Yôuzî dijo: Cuando se hacen acuerdos según lo que es justo se puede mantener la palabra, cuando se respeta a alguien de a cuerdo con las normas de la cortesía, se está lejos de la vergüenza y la humillación.


--Cuando las personas a las que se ama son buenas puede tomárselas como mentores.

--El hombre superior, cuando come no pretende hartarse, ni en su casa busca estar tranquilo y despreocupado, es diligente en los asuntos, pone cuidado en sus palabras y busca a los que poseen la doctrina para que rectifiquen. De un hombre así es de quien puede decirse que es alguien que ama el estudio.

--En el libro de la Poesía hay trescientas odas, pero el contenido de las mismas puede describirse con una sola frase: no hay ni un pensamiento malvado.

--Si para guiar a los súbditos se usa el poder y para igualarlos de los castigos, el pueblo huirá de éstos pero no se avergonzará de nada. Si para guiar a los súbditos se usa la virtud y para igualarlos los ritos, el pueblo tendrá vergüenza y además será honesto.

--Ziyóu preguntó en qué consistía la piedad filiar. Confucio respondió: Hoy en día, la piedad filial significa el ser capaz de mantener a los padres, pero a esto llegan hasta los perros y los caballos, que son capaces de mantener a sus mayores hasta un cierto punto. Si aparte de esto n existe el respeto, ¿dónde estará la diferencia entre el hombre y estos animales?
Mira lo que hace
Observa sus motivos
Examina en qué encuentra descanso
No puede ocultarse el carácter de un hombre, el carácter de un hombre no puede ser ocultado.


--El que cuida lo que sabe de antiguo y aprende cosas nuevas, podrá llegar a ser un maestro.

--El hombre superior es universal y no se limita, el hombre vulgar se limita y no es universal.

--Yóu ¿te he de enseñar acaso lo que es el conocimiento? El conocimiento es mantener que se sabe una cosa cuando se sabe y no hacer que se sabe cuando no se sabe.

--Alguien preguntó a Confucio. Maestro, ¿por qué no ocupáis un puesto de gobierno? Confucio dijo: ¿Qué dice el Libro de la Historia acerca de la piedad filial? Si practicas la piedad filial, eres cariñoso con tus hermanos y pones en práctica estas cosas en la familia, ciertamente que estarás gobernando. ¿Hay a caso una sola forma de ocupar un puesto de gobierno?

--El que ofende al Cielo no tiene a quién rogar.

--No sé cómo puede darse un hombre sin sinceridad. ¿Acaso podría andar un carro grande sin lanza en la que enganchar lo bueyes o un carro pequeño sin aparejo para caballos?

--Yú dormía durante el día. Confucio dijo: No se puede tallar la madera podrida, ni allanar con la paleta un muro de ramas y barro. ¿Qué voy a ganar con regañar a Yú?

--Antes, escuchaba las palabras de alguien y daba crédito a sus acciones. Ahora, cuando escucho las palabras de alguien, también observo su actuación. Yú me ha hecho cambiar.


--Zîgòng dijo: Lo que no quiero que los demás me hagan a mí, tampoco se lo hago yo a los demás. Confucio dijo: tú todavía no has alcanzado esa perfección.

--Los escritos y las palabras de Confucio pueden ser oídos por todos, pero lo que el Maestro dice sobre la naturaleza del hombre y la Vía ordenada por el Cielo no pueden ser oídos por todos.

--Los que poseen la sabiduría se deleitan con el agua, los virtuosos se complacen con la montaña. Los que saben se mueven, los virtuosos son pacíficos, Los que s a ben están alegres, los virtuosos tiene una larga vida.

--Al hombre superior podría inducírsele a que fuera hasta el pozo, pero no a que cayera en él, se le podría mentir, pero no se le podría confundir.

--No me hace falta llevar a ver a un sabio, me bastaría con ver a un verdadero hombre superior.

--No me hace falta ver a un hombre dotado de la máxima excelencia, me contentaría con conocer a un hombre que tuviera constancia.

--Difícil será que tenga constancia el que nada tiene pero hace como si tuviera, el que está vacío y hace como si tuviera lleno y el que angustiado y oprimido hace como si estuviera en una situación fácil.

--Yo admito que se me acerque la gente, pero no soy responsable de lo que hagan al marcharse, ¿por qué debería yo ser tan severo? Si alguien se purifica para venir a mí, yo le recibo limpio, pero no puedo garantizar su pasado.


--Yo soy más o menos como los demás hombres en cuanto al conocimiento de los textos, pero aún no poseo la capacidad que tiene el hombre superior de poner en práctica lo que cree.

--¿Cómo puedo atreverme yo a compararme con un sabio o con un hombre verdaderamente virtuoso? Puede decirse simplemente que me esfuerzo de continuo en llegar a serlo y que enseño a los hombres sin cansarme.

--La extravagancia lleva a la insubordinación y la parsimonia a la mezquindad, pero es mejor ser mezquino que sr insubordinado.

--El hombre superior está satisfecho y compuesto, el hombre vulgar, en cambio, lleno de preocupaciones.

--El maestro era suave y, sin embargo, digno, tenía autoridad, sin ser brutal, y era cortés, pero de una forma tranquila.

--El hombre superior debe valorar sobretodo tres principios de conducta: que sus movimientos y actitudes estén lejos tanto de la violencia como de la des preocupación, que los gestos de su cara estén corregidos por la sinceridad y que sus palabras y exclamaciones estén lejos de la vulgaridad y la grosería.

--Zengzî dijo: Hace un tiempo tuve un amigo que obraba así: preguntaba a los que no tenían habilidades, aunque él tenía muchas; hablaba con los que tenían pocas cualidades, aunque él también poseía muchas, de modo que, poseía como si no tuviera, parecía vacío cuando estaba lleno y no disputaba aunque se le ofendiera.

--ES posible hacer que los súbditos tomen una determinada dirección, pero no que podrá conseguir que sepan su porqué.


--El que gusta del atrevimiento y odia la pobreza terminará por rebelarse. Un hombre de poca virtud también se rebelará si lleváis hasta el extremo el disgusto que sentís por él.

--No comprendo cómo puede haber gentes que son violentas sin ser rectas, que no prestan atención a pesar de ser estúpida y que no tiene sinceridad aunque les falta inteligencia. --¿Por fortuna tengo yo sabiduría? Yo no sé nada pero, si un hombre humilde me pregunta sobre algo, aunque él sea tonto e ignorante, yo tomo la cuestión por ambos extremos y la examino hasta el fondo.

--Yán Yuan: El Maestro enseña con orden y método y guía a los hombres con habilidad. Para ensanchar mi mente ha utilizado los textos, y para enseñarme el autocontrol, los ritos.

--En cierta ocasión el Maestro deseaba vivir entre las nueve tribus bárbaras. Alguien le dijo: Son hombres muy rudos, ¿cómo os arreglaríais para hacerlo? Confucio respondió: Si un hombre superior viviera con ellos, les desaparecería la rudeza.

--Nunca he visto que nadie ame la virtud tanto como los placeres carnales.

--El camino puede compararse con la construcción de una colina, si para terminarla hace falta añadir un cesto de la tierra y yo no lo añado, habré sido el causante de que se haya detenido sin acabarse. También puede compararse con los trabajos de nivelación de un terreno; aunque sólo se saque un cesto de tierra cada vez, el avance que así se produce se debe tan sólo a mí mismo.

--Se dice que alguien es un gran ministro, cuando sirve a su soberano según los principios de la buena doctrina y dimite cuando no puede hacerlo.


--La benevolencia tiene que proceder de un mismo, no puede proceder de los demás. Yán Yuan dijo: cómo se llega a este punto, Confucio respondió: No mires ni oigas nada que vaya contra las buenas formas, no hables de nada ni hagas nada que no sea correcto.

--El hombre benevolente es cuidadoso con sus palabras. ¿Qué otra cosa podría ser quien se encuentra con la dificultad del hacer?

--Cuando en el examen del propio interior no se descubre falta alguna, no hay razón para estar ansioso ni nada de que tener miedo.

--Puede decirse que es perspicaz aquel que no hace caso de las murmuraciones que impregnan las mentes o de las acusaciones que atraviesan como pinchazos la piel. Podría decirse que el que no toma en cuenta las murmuraciones que empapan las mentes, ni las acusaciones que tras pasan como los aguijonazos la piel es un hombre de larga vista.

--El que tiene su fundamento en la lealtad y la confianza y se orienta hacia la justicia, honra la virtud.

--Desear que vivan los que amamos y que mueran los que odiamos es una falsa percepción, porque también morirán los que nosotros desearíamos que vivieran.

--El hombre superior tiende a perfeccionar lo bello del ser humano y a abandonar lo malo de él. El hombre vulgar hace lo opuesto.

--Fán Chí dijo: Querría preguntaros cómo se honra la virtud, cómo se corrige el error y de qué forma se distingue la falsa percepción. Confucio dijo:


--Poner el servicio en primer lugar y en segundo lugar lo que con él pueda obtenerse es horrar la virtud, atacar lo malo en uno mismo en vez de hacerlo en los demás es corregir el error, falsa percepción sería, por ejemplo, poner en peligro la propia vida y la de los padres de uno por rabia de un día.

--La benevolencia consiste en amar a los hombres, el conocimiento es conocer a los hombres.

--Jì Lù preguntó si se debía servir a los espíritus. Confucio respondió: Si no podemos servir a los hombres, cómo vamos a servir a los espíritus? Jì Lù dijo: ¿Qué me diréis, pues, de la muerte? Confucio le contestó: si no conocemos la vida, ¿qué vamos saber de la muerte?

--Advierte a tus amigos con lealtad y guíales bien. Si vieras que no es posible, detente y no t e dañes a ti mismo. El hombre superior se vale de la cultura para hacer amigos y con la amistad fomenta su propia virtud.

--El que gobierna debe poner su ejemplo ante todo y ser diligente.

--El hombre superior es cauto con lo que no sabe.

--El hombre superior precisa que los hombres se acomoden a los significados y que los significados se ajusten a los hechos. En las palabras del hombre superior no debe haber nada impropio.

--Cuando un gobernante es recto se pondrán las cosas en práctica aunque no dé órdenes, pero, si él mismo no es recto, aunque dé órdenes nadie le obedecerá.

--Si durante cien años un estado fuese gobernado por hombres buenos, sería posible cambiar a los malvados y derogar la pena de muerte


--Si un hombre se corrige a sí mismo, ¿qué dificultad tendría para ejercer labores de gobierno? Pero, si no puede hacerse recto a sí mismo, ¿Cómo podrá hacer que los demás lo sean?

--El resultado del buen gobierno consiste en que sean felices los que están próximos y en que acudan a él los que están lejos.

--No quiera que las cosas se hagan deprisa y no te fijes en los pequeños beneficios. Si las cosa se hacen deprisa no se harán de forma completa y, si te fijas en las pequeñas ventajas, no será posible llevar a cabo los asuntos importantes.

--Fán Chí preguntó acerca de la virtud cívica perfecta. Confucio respondió: Consiste en ser cortés aun estando en privado, respetuoso en la administración de los negocios y leal en la relación con los demás hombres. No es lícito abandonar estas características, ni aunque se viva entre los barbaros.

--No puedo conseguir hombres que practiquen el justo medio para darles mis enseñanzas, por eso me es preciso servirme de los atrevidos y de los honestos. Los atrevidos avanzan por el Camino y toman cosas de él, los honestos no hacen nada que no deban.

--El hombre sin constancia no puede ser ni chamán ni médico. Al que así sea inconstante en su virtud, le llegará la desgracia.

--El hombre superior está en armonía con los demás, pero no siempre de a cuerdo con ellos. El hombre vulgar se pone de acuerdo con los demás, pero no está en armonía con ellos.

--El hombre superior es fácil de servir y difícil de complacer. Si para complacerle no se utiliza el buen camino, no quedará satisfecho. Él, por


su parte, dará a cada persona la responsabilidad para la que cada uno esté preparado. El hombre vulgar, en cambio, es difícil de servir y fácil de complacer. Aunque no se usa un buen camino para complacerle, quedará satisfecho, mientras que pretenderá que cualquier persona cargue con cualquier responsabilidad.

--El hombre superior es digno sin orgullo, el hombre vulgar es orgulloso sin dignidad.

--El firme, es resistente, el simple y el modesto se aproximan a la virtud de mutua benevolencia.

--Cuando el estado está bien gobernado se puede actuar y hablar con osadía, cuando está mal gobernado se puede actuar con osadía, pero hay que hablar con prudencia.

--Las palabras de los virtuosos so necesariamente buenas, mientras que los que hablan bien no so necesariamente virtuosos. Los que son benevolentes hacia los demás, necesariamente han de ser valientes, mientras que los que sólo son valientes no serán por fuerza benevolentes hacia los demás.

--¿Cómo se puede amar a alguien y no ser duro con él? ¿Cómo se puede amar a alguien y no instruirle?

--Es difícil ser pobre sin quejarse, es fácil ser rico y no ser orgulloso.

--El que al encontrarse ante un beneficio piense en la justicia y ante un peligro en el sacrificio de su vida y que no se olvide de un a cuerdo, aunque éste haya sido tomado mucho antes, también puede ser considerado un hombre completo.


--El que habla sin modestia, se encontrará con que sus palabras son difíciles de realizar.

--Zîlù preguntó de qué forma se servía a los príncipes y Confucio contestó: No hay que engañarlos, pero hay que enfrentarse a ellos.

--El que no ocupa un determinado puesto no tiene por qué hacer planes sobre las decisiones que corresponden a ese puesto.

--El hombre superior tiene vergüenza de excederse en las palabras, pero se supera en las acciones.

--El camino del hombre superior tiene tres ramas: es benevolente y no siente angustia, posee el conocimiento y no siente dudas, es valeroso y no teme. Yo no puedo alcanzar esta perfección.

--No tenemos que preocuparnos porque los demás no nos conozcan sino de desarrollar la suficiente capacidad.

--El que no prevé la mentira ni piensa en la mala fe pero se da cuenta de ella inmediatamente es un hombre superior.

--Yo no me atrevería nunca a ser un charlatán, pero desde luego que detesto tener que ser testarudo.

--A la ofensa se contesta con justicia y a la virtud con virtud.

--Si se avanza por el Camino es porque así está ordenado, si se retrocede es porque así está ordenado, ¿qué pueden hacer contra estos celestes mandamientos?


--Hay hombres extraordinarios que se retiran del mundo. Algunos se apartan de lugares determinados. Otros se a partan de ciertas apariencias. Otros se apartan de ciertos lenguajes.

--Zîlú pregunto y Confucio respondió:

--¿Qué hacían los hombres superiores? –Se valen del respeto para el autoperfeccionamiento.

--¡Nada más! – Se cultivan a sí mismos para dar paz a los demás

--¿Sólo esto? –Se autoperfeccionan para dar la paz a todos.

--Confucio partió y cuando, junto con sus discípulos, iba llegando a Chén, se les agotaron las provisiones y muchos del séquito se pusieron tan enfermos que eran incapaces de levantarse. Zîlù, que veía esto con gran disgusto, dijo: ¿También el hombre superior tiene que pasar por estas miserias? A lo que respondió Confucio: Cierto que sí, pero es el hombre vulgar el que pierde toda contención si tiene que sufrirlas.

--Bóyù fue realmente un hombre superior: cuando el país estaba bien gobernado aceptaba un cargo púbico y, cuando el país estaba mal gobernado, se retiraba y guardaba los principios dentro de sí.

--Cuando se puede hablar con un hombre y no se habla con él, se comete un error en ese hombre. Cuando no se puede hablar con un hombre y, sin embargo, se habla con él, se yerra con nuestras palabras. Los que tienen conocimiento no se equivocan ni con los hombres ni con las palabras.

--El letrado de voluntad firme y, en general, el hombre virtuoso, no buscan conservar la vida si ello supone un daño para la virtud. Hay casos en los que la muerte física es la última perfección de la virtud cívica.


--El que se exige mucho a sí mismo y echa pocas responsabilidades sobre los demás, se mantendrá lejos d quejas y murmuraciones.

--El que se exige mucho a sí mismo y echa pocas responsabilidades sobre los demás, se mantendrá lejos de quejas y murmuraciones.

--Cuando un grupo de personas conversan durante un día entero, sin que su conversación se llegue a hablar nunca de la justica y, a pesar de ello les gusta incidir en pequeñeces egoístas, estamos ante un grupo de personas de difícil corrección.

--El hombre superior tiene la justicia como fundamento y se vale de los ritos para ponerla en práctica, de la humildad para sacarla al exterior y de la sinceridad para perfeccionarla. El que así se comporta es en verdad un hombre superior.

--Lo que busca el hombre superior se halla en él mismo, lo que busca el hombre vulgar se encuentra en los demás.

--El hombre superior es dueño de sí y no tiene pleitos con nadie, es sociable, pero no partidista.

--El hombre superior no asciende a alguien a un puesto más elevado tan sólo por lo que esa persona dice, ni deja de considerar unas palabras a causa de quien las dice.

--Zîgóng preguntó: ¿Hay alguna frase que pueda servirme hasta el fin de la vida? Confucio respondió: el perdón de los demás. Lo que no quieras que te hagan a ti no se lo hagas tú a los otros.

--Las palabras hábiles confunden la virtud, la falta de paciencia en lo pequeño altera los grandes planes.


--Cuando la masa gusta de alguien hay que examinar el porqué, cuando la masa odia a alguien hay que examinar el porqué.

--No puede conocerse al hombre superior por medio de las cosas pequeñas, pero puede hacérsele responsable de los grandes asuntos. El hombre vulgar, a cambio, no puede hacerse cargo de asuntos importantes por sí sobresalir es cosa insignificante.

--Para los humanos la benevolencia es algo más que el agua o el fuego. Yo he visto a gente que moría al cruzar sobre agua o fuego, pero nadie muere caminando por la senda de la benevolencia.

--El hombre superior es recto, pero no es inflexible en lo pequeño

--No es posible que una persona haga planes para otra cuyo camino es totalmente distinto a suyo.