* Orígenes de la Filosofía*
INTRODUCCIÓN
Dicen algunos que la Filosofía, excepto el nombre, tuvo su origen entre los bárbaros; pues como dicen Aristóteles en su Mágico, y Soción, en el libro XXIII De las sucesiones, fueron los magos sus inventores entre los persas; los caldeos entre los asirios y babilonios; los gimnosofistas entre los indios; y entre los celtas y galos, los druidas, con los llamados semnoteos.
Museo fue hijo de Eumolpo, y según dicen, el primero que escribió en verso la Generación de los dioses, y De la esfera, como también que «todas las cosas proceden, de una y se resuelven en la misma».
Lino dicen fue hijo de Mercurio y de la musa: Urania. Que escribió en verso la creación del mundo. el curso del sol y de la luna y la generación de los animales y frutos. De donde, tornándolo Anaxágoras, dijo que «todas acosas fueron criadas a un tiempo y sobreviniendo la mente divina las puso en orden».
De los griegos, pues, tomó principio la Filosofía. En cuanto al nombre, Pitágoras fue el primero que se lo impuso llamándose filósofo «Ninguno de los hombres -dijo Pitágoras- es sabio; lo es sólo Dios».
Antes la Filosofía se llamaba sabiduría y sabio el que la profesaba habiendo llegado a lo sumo de su perfección; pero el que se dedicaba a ella se llamaba filósofo, aunque los sabio. Se llamaban también sofistas, y aun los poetas.
Las sectas o sucesiones de la Filosofía fueron dos: una desciende de Anaximandro, y otra de Pitágoras. Del primero fue maestro Tales; de Pitágoras, Ferecides. Esta secta se llamó jónica porque Tales, maestro de Anaximandro, fue de Jonia, nacido en Mileto; la otra se llamó italiana porque Pitágoras, su autor, vivió casi siempre en Italia.
La secta jónica finaliza en Clitomaco, Crisipo y Teofrasto; la italiana, en Epicuro, pues a Tales sucedió Anaximandro; a éste, Anaximenes; a Anaximenes, Anaxágoras; a éste, Arquelao; a Arquelao, Sócrates, que fue inventor de la Moral. A Sócrates sucedieron sus discípulos, principalmente Platón, instituidor de la Academia primitiva.
A Platón sucedieron Espeusipo y Jenócrates; a éste se siguió Polemón; a Polemón, Crantor y Crates; a éste, Arcesilao, que introdujo la Academia Media; a Arcesilao sucedió Lacides, inventor de la Academia nueva; a Lacides sucedió Carnéades; y a Carnéades, Clitómaco. De este modo acaba en Clitómaco la secta jónica.
En Crispo terminó de la manera siguiente:
A Sócrates sucedió Antístenes; a éste, Diógenes Cínico; a Diógenes, Crates Tebano; a Crates, Zenón Citio; a Zenón, Cleantes, y a Cleantes, Crisipo. Por último, en Teofrasto acabó así: a Platón sucedió Aristóteles, y a Aristóteles, Teofrasto. De este modo dio fin la secta jónica.
La italiana, del modo siguiente:
A Ferecides sucedió Pitágoras; a Pitágoras, Telauges, su hijo; a éste, Jenófanes; a Jenófanes, Parménides; a Parménides, Zenón de Elea; a éste, Leucipo, y a Leucipo, Demócrito. A Demócrito sucedieron muchos; pero los más célebres son Nausifanes y Naucides, a los cuales sucedió Epicuro.
De los filósofos, unos se llamaron dogmáticos; otros efécticos Los dogmáticos enseñan las cosas como comprensibles. Los efécticos se abstienen de ello, suponiéndolo todo incomprensible. Algunos de ellos nos han dejado escritos; otros, nada escribieron.
Entre estos últimos suelen contarse Sócrates, Estilpón, Filipo, Menedemo, Pirro, Teodoro, Carnéades, Brisón, y, según algunos, también Pitágoras y Aristón Quío, que sólo escribieron algunas cartas. Otros dejaron un escrito solo cada uno, como Meliso, Parménides, y Anaxágora: Zenón escribió mucho; Jenófanes, más que él; más que éste, Demócrito; Aristóteles, más que Demócrito; excedióle Epicuro; y a éste superó Crisipo.
Tomaron los filósofos sus apellidos, unos de pueblos. Otros los tomaron de algunos parajes, como los, académicos y los estoicos; otros, de algunas circunstancias, como los peripatéticos; otros, de sus cavilaciones como los cínicos; otros, de ciertas afecciones, como los: eudemónicos; otros, finalmente, de su opinión, como los llamados filaletes, los eclécticos y los analogéticos.
Algunos toman nombres de sus maestros, como los: socráticos, epicúreos y semejantes; otros, se llamaron físicos, por haber escrito de Física; otros, morales, por la doctrina moral que enseñaron; otros, finalmente se llaman dialécticos por ejercitarse en sutilezas y argumentos.
Tres son, pues, las partes de la Filosofía: Física, Moral y Dialéctica. La Física trata del universo y de las cosas que contiene; la Moral, de la vida humana y cosas a nosotros pertenecientes; y la Dialéctica examina las razones de ambas. Hasta Arquíloco reinó la Física. De Sócrates, como ya dije, comenzó la Moral. y de Zenón de Elea, la Dialéctica. De la Moral hubo diez sectas, que son: la académica, la cirenaica, la elíaca, la megárica, la cínica, la erétrica, la dialéctica, la peripatética, la estoica y la epicúrea.
Platón fue el fundador de la Academia primitiva. De la media, Aroesilao; y de la nueva; Lacides. De la secta cirenaica lo fue Aristipo de Cirene; de la elíaca, Fedón de Elea; de la megárica, Euclides Megarense; de la cínica, Antístenes Ateniense; de la erétrica, Menedemo de Eritrea; de la dialéctica, Clitómaco Cartaginés; de la peripatética, Aristóteles Estagirita; de la estoica, Zenón de Citio; y, finalmente, la epicúrea se llama así de su autor Epicuro.
Hasta aquí de los principios, sucesiones, varias partes y número de sectas que tuvo la Filosofía. Aunque no mucho tiempo ha Potamón Alejandrino introdujo la secta electiva, eligiendo de cada una de las otras lo que le gustó más. Fue de opinión, según escribe en sus Instituciones, que son dos los modos de indagar la verdad. El primero es aquel con que formamos juicio, y éste es el principal.
El otro es aquel por medio de quien lo formamos, como con una exactísima imagen. Que la causa material y eficiente, la acción y el lugar son el principio de las cosas; pues El otro es aquel por medio de quien lo formamos, como con una exactísima imagen. Que la causa material y eficiente, la acción y el lugar son el principio de las cosas; pues siempre inquirimos de qué, por quién, cuáles son y en dónde se hacen. «Y el fin a que deben dirigirse todas las cosas es -dice- la vida perfecta por medio de todas las virtudes, incluso los bienes naturales y adventicios del cuerpo».
Fraces para Meditar
Filósofos Ilustres II
La inteligencia ve y oye. Todo lo demás es sordo y ciego. Epicarmo
La verdad es algo tan poderoso como para prevalecer sobre todos los razonamientos humanos. Esquines
Entre los hombres la lengua jamás debería ser más influyente que sus obras.
Los regalos de un hombre malévolo no traen provecho.
- Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.




