* Orígenes de la Filosofía *

INTRODUCCIÓN

 


Dicen algunos que la Filosofía, excepto el nombre, tuvo su origen entre los bárbaros; pues como dicen Aristóteles en su Mágico, y Soción, en el libro XXIII De las sucesiones, fueron los magos sus inventores entre los persas; los caldeos entre los asirios y babilonios; los gimnosofistas entre los indios; y entre los celtas y galos, los druidas, con los llamados semnoteos.

 

 

Museo fue hijo de Eumolpo, y según dicen, el primero que escribió en verso la Generación de los dioses, y De la esfera, como también que «todas las cosas proceden, de una y se resuelven en la misma».

 

Lino dicen fue hijo de Mercurio y de la musa: Urania. Que escribió en verso la creación del mundo. el curso del sol y de la luna y la generación de los animales y frutos. De donde, tornándolo Anaxágoras, dijo que «todas acosas fueron criadas a un tiempo y sobreviniendo la mente divina las puso en orden».

De los griegos, pues, tomó principio la Filosofía. En cuanto al nombre, Pitágoras fue el primero que se lo impuso llamándose filósofo «Ninguno de los hombres -dijo Pitágoras- es sabio; lo es sólo Dios».

 

Antes la Filosofía se llamaba sabiduría y sabio el que la profesaba habiendo llegado a lo sumo de su perfección; pero el que se dedicaba a ella se llamaba filósofo, aunque los sabio. Se llamaban también sofistas, y aun los poetas.

 

Las sectas o sucesiones de la Filosofía fueron dos: una desciende de Anaximandro, y otra de Pitágoras. Del primero fue maestro Tales; de Pitágoras, Ferecides. Esta secta se llamó jónica porque Tales, maestro de Anaximandro, fue de Jonia, nacido en Mileto; la otra se llamó italiana porque Pitágoras, su autor, vivió casi siempre en Italia.

 

La secta jónica finaliza en Clitomaco, Crisipo y Teofrasto; la italiana, en Epicuro, pues a Tales sucedió Anaximandro; a éste, Anaximenes; a Anaximenes, Anaxágoras; a éste, Arquelao; a Arquelao, Sócrates, que fue inventor de la Moral. A Sócrates sucedieron sus discípulos, principalmente Platón, instituidor de la Academia primitiva.

 

 

 A Platón sucedieron Espeusipo y Jenócrates; a éste se siguió Polemón; a Polemón, Crantor y Crates; a éste, Arcesilao, que introdujo la Academia Media; a Arcesilao sucedió Lacides, inventor de la Academia nueva; a Lacides sucedió Carnéades; y a Carnéades, Clitómaco. De este modo acaba en Clitómaco la secta jónica.  

 

En Crispo terminó de la manera siguiente:

A Sócrates sucedió Antístenes; a éste, Diógenes Cínico; a Diógenes, Crates Tebano; a Crates, Zenón Citio; a Zenón, Cleantes, y a Cleantes, Crisipo. Por último, en Teofrasto acabó así: a Platón sucedió Aristóteles, y a Aristóteles, Teofrasto. De este modo dio fin la secta jónica.

 

La italiana, del modo siguiente:

A Ferecides sucedió Pitágoras; a Pitágoras, Telauges, su hijo; a éste, Jenófanes; a Jenófanes, Parménides; a Parménides, Zenón de Elea; a éste, Leucipo, y a Leucipo, Demócrito. A Demócrito sucedieron muchos; pero los más célebres son Nausifanes y Naucides, a los cuales sucedió Epicuro.

 

De los filósofos, unos se llamaron dogmáticos; otros efécticos Los dogmáticos enseñan las cosas como comprensibles. Los efécticos se abstienen de ello, suponiéndolo todo incomprensible. Algunos de ellos nos han dejado escritos; otros, nada escribieron.

 

Entre estos últimos suelen contarse Sócrates, Estilpón, Filipo, Menedemo, Pirro, Teodoro, Carnéades, Brisón, y, según algunos, también Pitágoras y Aristón Quío, que sólo escribieron algunas cartas. Otros dejaron un escrito solo cada uno, como Meliso, Parménides, y Anaxágora: Zenón escribió mucho; Jenófanes, más que él; más que éste, Demócrito; Aristóteles, más que Demócrito; excedióle Epicuro; y a éste superó Crisipo.

 

 Tomaron los filósofos sus apellidos, unos de pueblos. Otros los tomaron de algunos parajes, como los, académicos y los estoicos; otros, de algunas circunstancias, como los peripatéticos; otros, de sus cavilaciones como los cínicos; otros, de ciertas afecciones, como los: eudemónicos; otros, finalmente, de su opinión, como los llamados filaletes, los eclécticos y los analogéticos.

 

 Algunos toman nombres de sus maestros, como los: socráticos, epicúreos y semejantes; otros, se llamaron físicos, por haber escrito de Física; otros, morales, por la doctrina moral que enseñaron; otros, finalmente se llaman dialécticos por ejercitarse en sutilezas y argumentos.

 

Tres son, pues, las partes de la Filosofía: Física, Moral y Dialéctica. La Física trata del universo y de las cosas que contiene; la Moral, de la vida humana y cosas a nosotros pertenecientes; y la Dialéctica examina las razones de ambas. Hasta Arquíloco reinó la Física. De Sócrates, como ya dije, comenzó la Moral. y de Zenón de Elea, la Dialéctica. De la Moral hubo diez sectas, que son: la académica, la cirenaica, la elíaca, la megárica, la cínica, la erétrica, la dialéctica, la peripatética, la estoica y la epicúrea.

 

 Platón fue el fundador de la Academia primitiva. De la media, Aroesilao; y de la nueva; Lacides. De la secta cirenaica lo fue Aristipo de Cirene; de la elíaca, Fedón de Elea; de la megárica, Euclides Megarense; de la cínica, Antístenes Ateniense; de la erétrica, Menedemo de Eritrea; de la dialéctica, Clitómaco Cartaginés; de la peripatética, Aristóteles Estagirita; de la estoica, Zenón de Citio; y, finalmente, la epicúrea se llama así de su autor Epicuro.

 

Hasta aquí de los principios, sucesiones, varias partes y número de sectas que tuvo la Filosofía. Aunque no mucho tiempo ha Potamón Alejandrino introdujo la secta electiva, eligiendo de cada una de las otras lo que le gustó más. Fue de opinión, según escribe en sus Instituciones, que son dos los modos de indagar la verdad. El primero es aquel con que formamos juicio, y éste es el principal.

 

El otro es aquel por medio de quien lo formamos, como con una exactísima imagen. Que la causa material y eficiente, la acción y el lugar son el principio de las cosas; pues El otro es aquel por medio de quien lo formamos, como con una exactísima imagen. Que la causa material y eficiente, la acción y el lugar son el principio de las cosas; pues siempre inquirimos de qué, por quién, cuáles son y en dónde se hacen. «Y el fin a que deben dirigirse todas las cosas es -dice- la vida perfecta por medio de todas las virtudes, incluso los bienes naturales y adventicios del cuerpo».

 

Fraces Para Meditar

Filósofos Ilustres II

Imagen Filosofo Virgilio

Virgilio

La ansiedad y un impaciente afán de alabanzas hacen presa de sus corazones desbocados. Virgilio

 

A ningún inocente le está permitido pisar el umbral de los criminales.

 

A cada cual lo arrastra su placer.

 

La mente de los hombres ignora el destino y la suerte futura, y, exaltada por el favor de la fortuna, no sabe guardar la moderación.

 

¿Por qué buscas tan lejos las causas?

 

Alaba las fincas grandes, pero cultiva una pequeña.

 

Todo lo venció el trabajo duro y la escasez, que nos espolea en los momentos difíciles.

 

Sigamos los vaivenes del destino; pase lo que pase, a la fortuna hay que vencerla a fuerza de constancia.

 

¡Tan gran poder tiene el paso del tiempo para cambiar las cosas!

 

Sabido es de qué es capaz una mujer enfurecida.

 

Nosotros no bastamos ni para resistir ni para lanzar un ataque.

 

Así solía yo con lo pequeño comparar lo grande.

 

De que te sirve abandonarte a tu loco dolor.

 

Pido un poco de tiempo, un descanso, una tregua para mi locura, hasta que mi suerte me enseñe a soportar, derrotada, el dolor.

 

Dichoso aquel que ha podido conocer la causa de las cosas.

 

De su violento deseo cada cual hace un dios.

 

Ocultándolo, el vicio se alimenta y vive.

 

Prolongar la fama con los hechos, esto es obra del valor.

 

¡Son tantas las caras del crimen!

 

Las costumbres adquiridas en la infancia tienen mucha fuerza.

 

Nada hay más veloz que la fama: se fortalece moviéndose y cobra fuerza caminando. Al principio es pequeña y temerosa, pero después se eleva por los aires, avanza con los pies en el suelo y oculta la cabeza entre las nubes.

 

Conociendo yo mismo las desgracias, sé cómo socorrer a los desdichados.

 

Imágen Demócrito filósofo

Demócrito

En modo alguno hay que avergonzarse más ante los hombres que ante uno mismo, ni obrar peor si nadie lo va a ver que cuando lo ven todos. Más bien hay que sentir vergüenza, sobre todo, ante sí mismo y establecer esa ley para el alma, de tal modo que no se haga nada impropio.

La esperanza de los que están instruidos son mejores que la riqueza de los ignorantes.

No digas ni hagas feo, aunque estés solo.

Aprende a avergonzarte más ante ti mismo que ante los otros. Hay que apartarse de las faltas no por temor, sino por el deber.

Hay que ser de los que dicen la verdad, no de los que hablan mucho.

La suerte procura una mesa lujosa, pero la prudencia, una modesta.

La educación es un adorno para los que son afortunados y un refugio para los desdichados.

Desear sin medida es propio de un niño, no de un hombre

Hay que apartarse de las faltas no por temor, sino por el deber.

No digas ni hagas feo, aunque estés solo.

Aprende a avergonzarte más ante ti mismo que ante los otros. Hay que ser de los que dicen la verdad, no de los que hablan mucho.

La esperanza de los que están instruidos son mejores que la riqueza de los ignorantes.

La causa de la equivocación es la ignorancia de lo que es mejor.

El que comete injusticia es más desdichado que quien la sufre Son falsos y aparentes los que hacen todo de palabra pero nada de obra.

El arrepentimiento de las acciones vergonzosas es la salvación de la vida.

 

A la hora de pasar la vida lo mejor para una persona es tener el mayor ánimo posible y apenarse lo mínimo.

Esto sería así si uno no se procurara sus placeres entre las cosas mortales.

No se debe confiar en todo el mundo, sino en los que tienen mérito.

Pues lo uno es ingenuo, mientras que lo otro es propio del que es sensato Ni el arte ni la sabiduría son asequibles si uno no ha aprendido.

Para Los insensatos desean las cosas ausentes, pero echan a perder las cosas presentes, aun siendo más provechosas que las pasadas.

Un hombre sabio toda la tierra es accesible; pues el mundo entero es la patria de un alma buena.

 

Cuál es el enemigo de los hombres? Ellos mismos. Anacarsis 

 

La inteligencia ve y oye. Todo lo demás es sordo y ciego. Epicarmo

 

La verdad es algo tan poderoso como para prevalecer sobre todos los razonamientos humanos. Esquines

 

Antístenes

«De reyes es el oír males habiendo hecho bienes.»

 Es mejor caer en poder de cuervos que en el de aduladores; pues aquéllos devoran los muertos, éstos los vivos».

Que las ciudades se pierden cuando no se pueden discernir los viles de los honestos.»

Alabado una vez por ciertos hombres malos, dijo: «Temo haber cometido algún mal.»

Que para la vida se deben prevenir aquellas cosas que en un naufragio salgan nadando con el dueño»

Afeándole en cierta ocasión el que andaba con los malos, respondió: «También los médicos andan con los enfermos, y no cogen calenturas»

Preguntado que había sacado de la filosofía, respondió: «Poder comunicar conmigo mismo.»

Preguntado qué disciplina es la más necesaria, dijo: «Desaprender el mal.»

A uno que le decía: «Muchos te alaban», le respondió: «Pues yo, ¿qué mal he hecho?»

Que el sabio no ha de vivir según las leyes puestas, sino según la virtud.

 

El bueno es digno de ser amado; y el virtuoso bueno para ser amigo.

Conviene precaverse de los enemigos, pues son los primeros en notar nuestros pecados.

En más se ha de tener un justo que un pariente.

La virtud del hombre y la de la mujer es la misma. Lo bueno es lo hermoso; lo malo torpe.

Ten por extraño todo lo malo. El muro más fuerte es la prudencia, pues ni puede ser demolido ni entregado.

 

Los muros deben construirse en nuestro inexpugnable raciocinio y consejo».

Hubo otros tres Antístenes: uno de la escuela de Heráclito, otro efesio; y otro cierto historiador rodio.

Oyendo decir a uno que es un gran bien conseguir lo que se desea, respondió: Mucho mayor bien es no desear más de lo conveniente.

Alabado una vez por ciertos hombres malos, dijo: Temo haber cometido algún mal.

 

Decía que la vida unánime y concordé de los hermanos es más fuerte que toda muralla.

Que para la vida se deben prevenir aquellas cosas que en un naufragio salgan nadando con el dueño.

A uno que loaba las delicias, le dijo: Los hijos de los enemigos viven deliciosamente.

 

Imagen Eurípides filósofo

Eurípides

Los regalos de un hombre malévolo no traen provecho.
Entre los hombres la lengua jamás debería ser más influyente que sus obras.
Los regalos de un hombre malévolo no traen provecho.

 

Imagen Sófocles Filósofo

Sófocles

- La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
- Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
- ¡Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo!
- No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.
- No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
- La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas; y sólo cosas honradas hacer por ellos.
- Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
- La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.
- Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.
- En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
- La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.
- La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.
- La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
- Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error.
- Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
- No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
- No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.
- Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.
- Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
- Una cosa es saber y otra saber enseñar.
- Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
- Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.
- No sé, si, con excepción de la sabiduría, los dioses inmortales han otorgado al hombre algo mejor que la amistad.
- Donde quiera que se esté bien, allí está la patria. - La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
- Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
- Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.
- Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
- Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.
- El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.
- Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
- Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
- La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el Universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.
- Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.
- La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.
- No es otra cosa la amistad que un sumo consentimiento en las cosas divinas y humanas con amor y benevolencia.
- Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.
- El recuerdo del mal pasado es alegre. - El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
- Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
- Cuando los tambores hablan, las leyes callan. La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia.
- La victoria es por naturaleza insolente y arrogante.
- Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.
- La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.
- Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
- La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.
- El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.
- Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.
- No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.
- No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
- La fuerza es el derecho de las bestias.
- La necedad es la madre de todos los males.
- La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
- Las leyes callan cuando las armas hablan.
- La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.
- Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.
- El tiempo es una cierta parte de la eternidad. - Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
- Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
- El que sufre tiene memoria. - El egoísta se ama a sí mismo sin rivales.
- De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.
- Los deseos deben obedecer a la razón.
- Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz. Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.
- Pensar es como vivir dos veces.
- Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.
- No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.
- Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
- La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza.
- La libertad sólo reside en los estados en los que el pueblo tiene el poder supremo.
- La ley suprema es el bien del pueblo.
- La evidencia es la más decisiva demostración.
- Si quieres aprender, enseña.
- Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
- La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.
- Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.
- A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.
- No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo.
- Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
- Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.
- Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
- No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.
- Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia

La vida es corta para el hombre afortunado y larga para el desdichado. Apolonio de Rodas

 

Tú no eres hábil para hablar, pero eres incapaz de callar. Epicarmo

 

Pues una sola cosa es la sabiduría, conocer la inteligencia que gobierna todas las cosas por medio de todas las cosas Diógenes

Imagenes Arquiloco Filósofo

Arquiloco

Pues los dioses, amigo, contra los incurables males pusieron como medicina el firme aguante.
El ánimo a los hombres mortales les nace según el día que Zeus les trae. Y tienen sus ideas conforme a las obras en la que están implicados.
Muchas cosas sabe la zorra, pero el erizo una fundamental.
Imagen Heráclito Filósofo

Heráclito

El Si la felicidad estuviera en los placeres del cuerpo, diríamos «felices los bueyes cuando hallan arvejas amargas.»
Si no se espera lo inesperado, no se lo hallará, dado lo inhallable y difícil de acceder que es.
No saben escuchar ni hablar.
A los hombres que mueren les aguardan cosas que no esperan ni se imaginan.
Uno, lo único sabio, quiere y no quiere ser llamado con el nombre de Zeus.
Incapaces de comprender tras escuchar, se asemejan a sordos; de ellos da testimonio el proverbio: aunque estén presentes, están ausentes».
Una sola cosa es lo sabio: conocer la Inteligencia que guía todas las cosas a través de todas.
La desmesura debe ser apagada más que un incendio.
El pueblo debe combatir más por la ley que por los muros de su ciudad.
Los límites del alma no los hallarás andando, cualquiera sea el camino que recorras; tan profundo es su fundamento.
No hagamos conjeturas al azar acerca de las cosas supremas.
Uno solo es para mí como miles, si es el mejor.
Cuando se escucha, no a mí, sino a la Razón, es sabio convenir en que todas las cosas son una.
La armonía invisible vale más que la visible.
Inmortales mortales, mortales inmortales, viviendo la muerte de aquéllos, muriendo la vida de éstos.
A todas las cosas, al llegar el fuego, las juzga y condena.
Los que duermen son hacedores y colaboradores de lo que sucede en el mundo.
El hombre puede ser llamado niño frente a la divinidad, tal como el niño frente al hombre.
Es fatiga esforzarse para otros y ser mandado.
Difícil es combatir con el corazón: pues lo que desea se compra al precio de la vida.
La mayoría de las cosas divinas «escapan al conocimiento por falta de fe.
Un hombre estúpido suele excitarse con cualquier palabra.
Como una misma cosa está en nosotros lo viviente y lo muerto, así como lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo; pues éstos, al cambiar, son aquéllos, y aquéllos, al cambiar, son éstos.
 Para los despiertos hay un mundo único y común, mientras que cada uno de los que duermen se vuelve hacia uno particular.
Los perros ladran al que no conocen.
Me investigué a mí mismo.
 Los ojos son testigos más exactos que los oídos
Para el dios todas las cosas son bellas y justas, mientras los hombres han supuesto que unas son injustas y otras justas.
¿Qué es lo que comprenden o se proponen? ¿Hacen caso a los aedos del pueblo y toman como maestro a la masa, ignorando que muchos son los malos, pocos los buenos?
De cuantos he escuchado discursos, ninguno llega hasta el punto de comprender que lo Sabio es distinto de todas las cosas.
Para los hombres no sería mejor que sucedieran cuantas cosas quieren.
El comprender es la suprema perfección, y la verdadera sabiduría hablar y obrar según la naturaleza, estando atentos.
 Es necesario que los que hablan con inteligencia confíen en lo común a todos, tal como un Estado en su ley, y con mucha mayor confianza aún; en efecto, todas las leyes se nutren de una sola, la divina.
El carácter es para el hombre su demonio.
Que no os falte la riqueza, oh Efesios, para que se os pueda condenar por ser malvados.
Lo opuesto concuerda y de las cosas discordantes surge la más bella armonía.
Todos los hombres participan del conocerse a sí mismos y del ser sabios.
hombre enciende luz para sí mismo en la noche, cuando cierra sus ojos muriendo(a esta vida), pero mientras está vivo, al dormir, con sus ojos cerrados parece un muerto, y estando despierto parece un dormido.
Escuchando sin comprender, se parecen a sordos: el proverbio se aplica a ellos: presentes están ausentes.
La mayoría de las cosas divinas escapan del conocimiento por falta de fe.
Hay posibilidades para todo hombre de conocerse a sí mismos y ser sabio.
No hagas girar siempre tu pensamiento alrededor de ti mismo. Aristófanes
Si quieres algo bueno, alcánzalo en ti mismo. Epicteto
La codicia es la tierra patria de todos los males. Diógenes Preguntado de dónde era, “ciudadano del mundo”, dijo. Diógenes

Plutarco

El ignorante no es el que no sabe, sino el que cree que lo sabe todo; es decir, el que excluye de su vida la “formación”, y, en consecuencia, rechaza la búsqueda de la verdad. Es el peor mal del hombre porque, si no se admite la enfermedad, se excluye la posibilidad de mejora.
Igual que no hay buen fruto si no hay cultivo, también un buen carácter se pierde sin cuidado.
El hombre libre es el que ha conseguido dominio de sí mismo mediante la ejercitación de la razón.
El Objetivo de la educación es formar hombres libres, y que libre es el hombre que tiene dominio de las pasiones mediante la razón.
“Pues únicamente aquellos que han aprendido a desear lo que deben, viven como quieren”
La inteligencia no es oro ni plata ni gloria ni riqueza ni salud ni fuerza ni belleza. ¿Qué es, entonces? Aquello que es capaz de hacer un buen uso de esas cosas y aquello por lo que cada una de esas cosas es agradable, magnífica y provechosa. Sin ella son inútiles, infructíferas y perjudiciales, y agobian y avergüenzan al que las posee”.
“Pero sólo la filosofía es remedio de las debilidades y sufrimientos del alma, ya que, por medio de ella y con ella, es posible conocer qué es lo bello y qué lo vergonzoso, qué lo justo y qué lo injusto, qué cosa, en resumen, hay que buscar y de qué cosa hay que huir: cómo se debe tratar a los dioses, a los padres, a los ancianos, a las leyes, a los extranjeros, a los magistrados, a los amigos, a las mujeres, a los hijos y a los criados; (...) y, lo más importante de todo: no estar demasiado contentos en la prosperidad ni demasiado tristes en la adversidad; ni ser desenfrenados en los placeres, ni apasionados y bestiales en la ira. Yo considero que éstos son los más importantes de todos los bienes que se derivan de la filosofía”.
Pues la inteligencia no necesita de relleno como un vaso, sino como la madera sólo de alimento, que crea impulso investigador y deseo hacia la verdad. En efecto, así como si uno necesita coger fuego de casa de sus vecinos, después de encontrar una lumbre grande y espléndida, permaneciera allí calentándose hasta el final, del mismo modo, si uno, acercándose hasta otro para beneficiarse de un discurso, no cree que es necesario encender su luz interior y su propia inteligencia, sino que, llenándose de gozo con la audición, permanece sentado cautivado, obtiene de los discursos sólo la opinión, como del fuego el otro se lleva sólo el color rojo y el brillo en su rostro, pero no ha logrado evaporar ni expulsar por medio del calor de la filosofía el moho y la tiniebla interior de su alma”60.
“el que desea salvarse debe tener amigos buenos o enemigos fogosos. En efecto, los unos enseñan, los otros los prueban”.
“Y, por eso, es necesario ejercitarse en el arte de la franqueza, en la idea de que es la más grande y poderosa medicina en la amistad, que necesita siempre de una oportunidad con buena puntería y de un temperamento moderado”.
Imagen Bías Filósofo

Bías

Tendrás memoria para la obra, cuidado con el momento oportuno, nobleza de carácter, fortaleza para la fatiga, respeto del temor reverencial, amistad con la fortuna, elocuencia de palabra, disciplina en silencio, sentido de la justicia en la opinión, valentía de ánimo, poder de hecho, el primer puesto en reputación.
Odia el hablar deprisa, para que no te equivoques, pues le sigue el arrepentimiento.
Adquiere en la juventud el buen obrar, y en la vejez la sabiduría. Es necesario mirarse en el espejo, por si te muestra bello, hacer cosas bellas, y por si (te muestra) feo, corregir el defecto de tu naturaleza con una buena conducta.
Imagen Esquilo Filósofo

Esquilo

Las tiranías y oligarquías son gobernadas por el capricho de sus jefes, mientras que las ciudades democráticas lo son por las leyes establecidas.
A los atacantes no hay que vencerlos ni con la violencia ni con el recurso a la fuerza, sino con el engaño
El dios acostumbra a darse prisa en ayudar al que se esfuerza. En la naturaleza de pocos hombres está sentir un respeto exento de envidias por el amigo que es afortunado. El sabio no es el que sabe mucho, sino el que sabe lo útil.
Imagen Cicerón Filósofo

Cicerón

- La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
- Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
- ¡Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo!
- No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.
- No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
- La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas; y sólo cosas honradas hacer por ellos.
- Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
- La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.
- Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.
- En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
- La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés. - La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.
- La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
- Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error.
- Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
- No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
- No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.

 

- Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.

- Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
- Una cosa es saber y otra saber enseñar.
- Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.
Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
- Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.
- No sé, si, con excepción de la sabiduría, los dioses inmortales han otorgado al hombre algo mejor que la amistad.

 

- Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.
- La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
- Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
- Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.
- Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
- Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.
- El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.
- Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
- Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
- La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el Universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.
- Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.
- La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.
- No es otra cosa la amistad que un sumo consentimiento en las cosas divinas y humanas con amor y benevolencia.
- Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.
- El recuerdo del mal pasado es alegre.
- El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
- Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
- Cuando los tambores hablan, las leyes callan.
La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia.
- La victoria es por naturaleza insolente y arrogante.
- Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.
- La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.
- Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
- La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.
- El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.
- Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.
- No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.
- No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
- La fuerza es el derecho de las bestias.
- La necedad es la madre de todos los males.
- La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
- Las leyes callan cuando las armas hablan.
- La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.
- Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.
- El tiempo es una cierta parte de la eternidad.
- Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
- Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
- El que sufre tiene memoria.
- El egoísta se ama a sí mismo sin rivales.
- De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.
- Los deseos deben obedecer a la razón.
- Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz.
Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.
- Pensar es como vivir dos veces.
- Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.
- No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.
- Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
- La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza.
- La libertad sólo reside en los estados en los que el pueblo tiene el poder supremo.
- La ley suprema es el bien del pueblo.
- La evidencia es la más decisiva demostración.
- Si quieres aprender, enseña.
- Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
- La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.
- Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.
- A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.
- No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo.
- Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.
- Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.
- Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
- No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.
- Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia

 

Aristóteles

Lo del habla es una representación de lo que pasa en la mente, y la escritura lo es de lo del habla.
- La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.
- La esperanza es el sueño del hombre despierto.
- Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.
- La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.
- La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.
- El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
- Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.
- Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
- Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
- Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.
- La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
- Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
- Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.
- Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
- El amigo de todo el mundo no es un amigo.
- Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
- Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
- Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.
- Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.
- El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
- Saber es acordarse.
- Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
- Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
- La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.
- La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
- La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
- Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
- El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.
- Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.
- En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
- Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
- Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
- En las adversidades sale a la luz la virtud.
- La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
- Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.
- Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.
- Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.
- La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
- Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.
- Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
- El amor sólo se da entre personas virtuosas
- Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
- El verdadero discípulo es el que supera al maestro.
- El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.
- El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.
- El hombre solitario es una bestia o un dios.
- La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
- No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.
- Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo injusto es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
- La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.
- El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.
Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
- Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.
- La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.
- El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.
- El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
- La naturaleza no hace nada en vano.
- Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
- La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.
- No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.
- No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
- Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.
- En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
- Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.
- Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
- La virtud resplandece en las desgracias.
- No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
- Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
- Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
- Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.
La democracia ha surgido de la idea de que si los hombres son iguales en cualquier aspecto, lo son en todos.
- Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.
- Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.
- A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.
- Es absolutamente imposible demostrarlo todo.
- El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
- Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.
- Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
- Todo acto forzoso se vuelve desagradable.
- Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.
- Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.
- El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
- Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
- Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.
- La poesía es más profunda y filosófica que la historia.
- Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.
- No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.
- Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.
- Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.
Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.
- El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.
- El imitar es connatural al hombre.
- El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
- Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.
- Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.
- Todo hombre, por naturaleza, desea saber.
- La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.
- Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.
- No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.
- Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
- El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.
- La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.
- Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudadanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.
- Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.